En 1918, Abraham-Louis Breguet creó el primer Tourbillon como un reloj de bolsillo. Mucho tiempo después, en la década del ochenta, se empezaron a fabricar unos modelos para muñeca que desde hace unos diez años Corum viene perfeccionando. El Golden Tourbillon Panoramique es una auténtica pieza de colección, algo que pocas veces se ha visto dentro de la industria relojera mundial. Es el resultado de una serie de estudios que lideró un equipo de técnicos y diseñadores, que se tomaron 18 arduos meses de trabajo en el desarrollo del diseño y en establecer las modificaciones en el movimiento del reloj.

Cada parte es ensamblada y ajustada durante tres semanas antes de ser encajada dentro de la máquina. Todo el proceso es monitoreado para no dejar nada al azar, ni siquiera el más pequeño detalle, lo que le da la perfección al mecanismo. A través de una técnica de tercera dimensión, Corum estuvo muy atento para definir los detalles básicos de esta línea de relojes que solo podrán lucir ocho mortales afortunados. Diamantes y metales preciosos hacen parte de los elementos que constituyen esta máquina en la que cada detalle tiene detrás un control de calidad que vale su precio. Toda una obra de arte y perfección tecnológica representada en 168 partes y 120 gramos de transparencia.

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