Imposible no vomitar de ternura viendo la travesía de la pequeña Baktay, una niña afgana de apenas seis años, que lo único que quiere es un cuaderno para poder ir a la escuela. Más sorprendente aún resulta que la directora es apenas 13 años mayor que la protagonista. Con Hana, la familia Makhmalbaf tiene a padre y madre (Mohsen y Marziyeh) e hijos (Hana, Samira y Maysam) dedicados al cine en un país como Irán, donde el oficio puede acarrear amenazas, intimidaciones y secuestros.

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