Ahí donde me ve parado, estoy frente a todo mi reino, un Renault 12 modelo 79 que lleno de merengones cada fin de semana para venderlos desde el baúl, en una esquina cercana a Unicentro de Occidente. A primera vista uno creería que me va más que bien, pues vendo entre 50 y 100 porciones de merengones cada fin de semana, en compañía de Helena, mi esposa, y de mi hijo de 10 años, quien se llama como yo, Rubén Darío Cuervo. Pero la verdad es que por más que venda postres de la mejor calidad, tengo varias deudas y no he logrado reunir suficiente plata para pagar lo que debo de arriendo, para pagarle a una aseguradora, para saldar un débito que tengo con unos vecinos que alguna vez me prestaron para pagar una culebra, y la que más me duele de todas: 250.000 pesos que debo de alimentación en el colegio de mi hijo. Estoy más que dispuesto a trabajar en lo que sea para poder saldar mis deudas, pero todavía las oportunidades no me han llegado; si usted tiene algún trabajo para mí, llámeme al 3012305586 o al 3003136156. Actualmente me le mido a todo, soy un gran trabajador, y con todo el mundo me comporto como un rey.

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