Sin la pompa, la puja y los codazos mediáticos que caracterizan las votaciones para alcaldes, gobernadores, concejales y diputados en todo el país, el domingo 28 de octubre una elección algo más discreta transcurrirá en Bogotá: la de los 177 ediles que componen las Juntas Administradoras Locales y que se encargan de velar por el cumplimiento de los planes de desarrollo de cada una de las 19 localidades en que se divide la capital del país. En 2003, a sus 18 años, María José Valenzuela fue la persona más joven en obtener uno de esos escaños, en el sector de Usaquén, en el norte de Bogotá. Fue su primer paso en el mundo de la política, y la experiencia le resultó tan grata y edificante que este año decidió aspirar de nuevo a una de las 11 curules de su localidad. Y su caballito de batalla se llama Anclar para la vida, un plan de siembra de especies arbóreas que ayude a frenar la erosión en la franja de los cerros orientales con población en riesgo. Hoy, María José tiene 22 años, está terminando sus estudios de Derecho en la Universidad Externado y está dedicada a hacer campaña con miras al domingo 28. Inútil preguntarle a qué se dedica en los ratos de ocio, porque no le queda ni un minuto libre. Aunque si de pasatiempos se trata, el servicio a la comunidad es lo que más le gusta. Y tiene por política tomárselo muy en serio.

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