» La idea: El primer techo verde que vio Simón Vélez fue hace ocho años en una casa de madera en un bosque de Noruega, país donde son usados para aislar el frío en las nevadas de invierno y conservar la frescura durante el verano.

» La razón: El colchón de césped, cuyo espesor puede variar, genera una capa de aislamiento térmico muy buena que funciona en cualquier piso climático y con cualquier temperatura excesiva.

» La instalación: Como cualquier tipo de césped sirve, los techos verdes se sacan de la misma superficie terrestre, cortándolo y montándolo, en un día, sobre un manto de impermeabilización y una malla sintética. Estos sirven para retener la tierra del colchón cuando llueve y permitir que las raíces del pasto se sujeten exitosamente.

» Los cuidados: En un país como Colombia, donde las lluvias son constantes, no hay necesidad de regar el techo, aunque se puede hacer como si fuera un jardín. Tampoco hace falta podar el césped, porque éste jamás vuelve a crecer (como la tierra que usa es mínima, la altura que alcanza también lo es). Es necesario desyerbar el techo periódicamente, con el fin de evitar que algún árbol que no pueda soportar la estructura, crezca encima.

» Los beneficios: Un techo verde cuesta mucho menos que cualquier otro techo de tejas convencional, su instalación es mucho más sencilla y recupera el verde que se le quitó a un terreno virgen al momento de construir la casa. También es ecológico, ya que por sus propiedades térmicas permite que la casa no necesite de aires acondicionados o calefactores, que consumen demasiada energía y expulsan dióxido de carbono, fatal para la capa de ozono.

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