Color: blanco cansino, ladrilludo, turbulento y pesado como novela de capo, viuda, reina, para o sicario de la mafia.

Nariz: un olor pestilente de paila en donde han fritado 300 pescados en igual número de días y jamás han cambiado el aceite. Con un tufillo de pescado non sancto.

Boca: entrada densa y salina que se va abriendo espacio a través de una boca infantil e inocente, que reza todas las noches para que no haya un mañana y pueda librar a su paladar de la desesperanza.

Final: largo y tormentoso. Una prueba irrefutable sobre la existencia del Coco y su misión terrorífica sobre la niñez.

Conclusión: no sé qué me tortura más, si el aceite, el hígado o el bacalao, lo único que entiendo es que su creador, una mente del mal, logró la ecuación perfecta para atormentar el paladar de millones de infantes a lo largo del orbe. Me impresiona que el frasco dice: “Manténgase fuera del alcance de los niños” y el enunciado no se cumpla a rajatabla.

Nombre: Emulsión de Scott sabor a naranja

País de origen: Colombia

Zona: Bogotá
Ingredientes: aceite de hígado de bacalao, vitamina A y vitamina D
Temperatura de servicio: 22 °C

Fabricante: Glaxo Smith Kline Colombia

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