Comencé este experimento temiendo que, aunque me creo divina, podría enfrentar el hecho de que la gente no me vea como yo me veo a mí misma. Una gorda hace grandes esfuerzos para superar las inseguridades propias de una gorda. Tania Tenorio, en cuyas fotos se puede comprobar que es una modelo espectacular y a quien le han dicho que es muy linda y también muy fea, nunca asumió que la iban a ayudar por ser tan guapa. A mí me cuesta trabajo creerle.

Comenzó a observar a la gente a su alrededor y se molestó cuando se dio cuenta de que la miraban, pero no la ayudaban. Pensó en el hecho de que todos somos seres humanos y debemos ayudarnos y que quienes ayudan son los que tienen un buen corazón. Concluyó que ninguno de los encorbatados iba a ayudarla, pues estaban demasiado elegantes para ensuciarse con la tarea. Durante los cinco minutos que busqué ayuda y me acerqué a un carro que esperaba el semáforo en rojo, pensaba que si fuera una triple mamacita, me hubieran ayudado sin que hubiera tenido que despegarme del carro.

Yo estaba buscando un hombre o una lesbiana masculina. Tania no asume que las mujeres sepan despinchar una llanta. Pensó que era un hombre quien la iba a ayudar, a un hombre le queda mucho más fácil echarse la corbata para atrás. Las mujeres andan encartadas con la cartera y los tacones altos y es más difícil que se presten para eso, no es una cuestión de género, dice Tania. En ambos casos, fueron dos hombres de origen humilde, un obrero en mi caso y un mensajero en el de ella, quienes nos ayudaron sin que siquiera los hubiéramos visto pasar. Tania se demoró cuatro minutos en que la auxiliaran y nunca pidió ayuda.

Mi estrategia para que me dejaran pasar adelante en la fila del cajero fue decirles a todos los que esperaban que la grúa se iba a llevar mi carro si no pagaba el parqueadero. Las mujeres, además de mirarme con desprecio, no quisieron ayudar. Los hombres, desconfiados, lo pensaron y me dejaron pasar. Tania dijo que era una urgencia, que normalmente ella respetaba los protocolos y las filas, pero el taxi le iba a salir carísimo si esperaba más tiempo y no tenía suficiente plata en la cuenta. La dejó pasar un señor muy serio que casi no la miró, entonces Tania se disculpó con la pareja de jóvenes que estaban parados detrás del señor. Ella fue querida y cortés, él casi no la determinó. Yo me demoré cuatro minutos y Tania ni siquiera uno.

Cuando debimos pedirles a extraños que nos regalaran un minuto de su celular, de todas las mujeres a las que les pedí ayuda solo me ayudó una viejita que, temiendo que se lo fuera a robar, nunca me dio el teléfono y ella misma hizo la llamada y dejó un mensaje de voz. Las demás me miraron con miedo, o casi displicentes. Todos los hombres me prestaron sus celulares sin pensarlo. A Tania un hombre le dio monedas para que comprara minutos porque dijo que estaba muy apurado. Y los primeros dos hombres que le prestaron un celular se la volvieron a encontrar pidiendo un celular y se lo prestaron una segunda vez. Las mujeres de entre 15 y 35 años fueron muy amables, solas o con un hombre al lado, y las mujeres de más edad fueron odiosas. Los hombres mayores se reían y la miraban desconfiados y los jóvenes fueron muy amables. Yo asumí que las mujeres me iban a odiar solo porque con frecuencia las mujeres odian a otras mujeres y, sin embargo, Tania siempre tuvo las mismas expectativas con hombres y mujeres. Tania creyó que iban a comprender su problema y todos la ayudarían. Así somos.


Experimento: La escritora Virginia Mayer pidió ayuda para despinchar su carro, luego fue a un banco a ver si la dejaban colar y, al final, pidió minutos en la calle. Al otro día, Tania Tenorio, una de las modelos más cotizadas del momento, repitió el ejercicio y en los mismos lugares en los que estuvo Mayer.

Vea el video del experimento aquí

Cambiando una llanta

VIRGINIA MAYER

Hora de pinchada: 12:20 p.m.

Se demoraron 5 minutos en ayudarle.

Se bajó del carro a pedir ayuda, un obrero que ya había pasado por ahí se devolvió para ayudarle.


MODELO - Tania Tenorio

Hora de pinchada: 12:36 p.m.

Se demoraron 4 minutos en ayudarle, a pesar de que nunca lo pidió.

Un mensajero le preguntó si necesitaba ayuda y le cambió la llanta.



Colándose en la fila de un cajero

Fila del cajero de la sucursal de Davivienda de la Cra. 15 con 93. Plena hora de almuerzo.

VIRGINIA MAYER

Hora: 1:22 p.m.

Se demoraron 4 minutos en cederle el turno.

Dos mujeres que estaban de primeras se negaron, un hombre le cedió su turno.


MODELO - Tania Tenorio

Hora: 1:05 p.m.

No se demoró ni un minuto.

Le ayudaron de inmediato, un señor estaba de primero, la dejó pasar pero no fue amable. La pareja que estaba detrás de él no puso problema.


Pidiendo un minuto de celular


VIRGINIA MAYER

Con los hombres tuvo suerte, los cuatro le regalaron minutos sin problema.

Todas las mujeres fueron antipáticas; aunque les pidió minutos a cuatro en pleno parque de la 93, solo una de ellas se los regaló.

La solidaria fue una anciana que le hizo la llamada ella misma, sin ocultar su desconfianza.



MODELO - Tania Tenorio

Dos hombres afanados le dijeron que no, pero le regalaron 1000 pesos en monedas para que comprara minutos en la calle.

Las primeras víctimas fueron dos hombres jóvenes que le regalaron minutos sin problema. Luego se la encontraron a la vuelta del parque y volvieron a ofrecerle su celular.

La mayoría de mujeres le dijeron que no a excepción de un par.

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