Cuando Billy aparece en escena no hay cómo evitar mirarlo. Si usted se detiene a detallar cada una de sus cualidades, se dará cuenta de que no le alcanzarían los dedos de las manos para hacerlo. Él es energía pura, dentro y fuera del escenario, su presencia impacta. Su espectacular cuerpo no es solo el resultado de una rutina de gimnasio disciplinada, sino de un no sé qué que lo ha acompañado desde que empezó en el cuento de la música en San Andrés, donde nació hace 35 años. No puede decir que este hombre no haría parte de alguna de sus fantasías. Él compone, canta y baila con su grupo, KYO (Kool Young and Original), que cada vez toma más fuerza: lanzaron su nuevo disco en Punta del Este, acaban de terminar una gira por Venezuela y ahora están armando maletas para México y Estados Unidos con su world music. De ellos, le deben sonar canciones como Puro bla bla bla o No vuelvo a caer, sencillo de su último álbum, The Real Thing, que debutó este año en el puesto 33 de la lista Billboard. Pero eso no es todo. Billy también ha sido modelo y ha firmado con marcas como Versace y Movistar. Ha recorrido el mundo junto con Sammy, Fermín y Eddy, los demás miembros de KYO. Tal vez gracias a todo ese encanto, una mujer fue quien lo impulsó con su carrera como músico hace varios años antes de llegar a Bogotá. Enamorada del isleño, le regaló un dinero para que pudiera viajar. Hoy, por qué no, Billy le devuelve el favor a ella y a todas las mujeres, y posa en estas fotos que, sin duda —no nos digamos mentira—, quitan el aliento. 

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