La puntualidad
El concepto de puntualidad en la cultura colombiana no se parece al de otras partes del mundo. Al colombiano clásico le gusta sentir la adrenalina de ir sobre la hora. Si la cita es a las cinco, salga a las cinco. Si lo invitan a una comida a las siete, es de mal gusto llegar a las siete. Llegue a las ocho. Lleve como presente una botella de vino que alguien, a su vez, le haya llevado cuando fue usted quien organizó la comida.

Cómo atender un almuerzo
Primero: invite a un grupo que represente diversos sectores de la sociedad colombiana: una modelo, un político, un periodista, un exsecuestrado.
Segundo: una vez lleguen, muéstreles su casa. Es lo que se denomina “el tour del propietario”, que solo se da en Colombia.
Tercero: ofrézcales trago a borbotones a sus invitados.
Cuarto: páseles, cuando ya estén borrachos, y no antes, una bandeja con unas pocas picadas. Quinto: sirva el almuerzo casi de noche, cuando ya nadie quiere comer y hay gente que vomita en el baño.
Sexto: ofrezca cada plato nombrándolo en diminutivo y en forma de pregunta: ¿sopita, ¿carnita?, ¿postrecito?, ¿tintico?
La forma de hablar
Hay países, como España, en el que hablar de usted suele ser señal de respeto, y otros, como algunos de Latinoamérica, en que, por el contrario, el tuteo es sinónimo de amabilidad. Recursivo, como siempre, el colombiano decidió mezclar estas dos formas gramaticales en una misma frase, para encontrar una síntesis de respeto y amabilidad en una sola oración, aun en momentos de intimidad. Ejemplos: “Doctor, ¿quieres un tinto?”; “doctor, te amo”; “usted no me quieres, doctor” u “oye, señora Isabel: la deseo”.

Procure convertir en orden cada verbo subjuntivo, así: “hágamen un favor”, “téngamen que lo casco”.

Sobre cómo saludar en la costa
Puede decir simplemente la palabra ‘Ajá’, que para los costeños significa, en términos generales, sí (aunque también sirve para llamar la atención de otras personas o completar frases que dicen poco, como “porque ajá”). Pero si está ante un niño, acuda a la tradición propagada por algunos íconos culturales de la región y tóquele las partes, previo pago de unos aguinaldos.

Sobre viajar en avión
No se le ocurra subirse a un avión si no tiene la indumentaria con que el colombiano suele afrontar sus viajes: pantaloneta y esqueleto —así su destino sea de tierra fría—. Viaje con un mínimo de tres bolsas y trate de acomodarlas en la bodega de la cabina de la manera más egoísta posible, para que no quepa el equipaje de nadie más. Si necesita pararse durante el vuelo, apóyese en el espaldar de la persona de adelante, así esté dormida. Cuando el avión aterrice, es imperativo aplaudir.

Sobre cómo meterse en una piscina
Primero: despeje la zona con la frase: “Hey, amigo, pelado: cuidado ahí”.
Segundo: súbase el escurrido vestido de baño y dé cinco pasos hacia atrás.
Tercero: grite: “¡Madrina, padrino, míremen!”.
Cuarto: láncese con las piernas abrazadas contra el pecho.
Si usted es mayor, siéntase libre de pedir una picada y deglutirla en el borde de la piscina, sin salirse. Lo mismo con las bebidas. Alíviese allí mismo, que en Colombia no existe el químico detector.

Sobre señalar con la boca
Cuando requiera algo, recuerde que es de mala educación pedirlo: señálelo con la boca. Señalar con los dedos quiere decir “ahí”; señalar con la boca, quiere decir “allí” o bien “allí qué laos”. Ejemplo: “Señora, ¿dónde pongo el florero?”, respuesta señalando con la boca el lugar indicado: “Allí qué laos”. Es clave usar esta técnica comunicativa cada vez que le pregunten dónde queda el baño.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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