Me acuerdo de una vez que llegaron unos amigos de mis tíos a ver un partido de fútbol y yo me dediqué a tirarles hielo. Cuando se volteaban, yo me hacía el loco. Y seguí y seguí hasta que se emberracaron y se fueron. Aunque yo realmente no era un niño muy travieso. Y, bueno, un día de esos de sancocho me pusieron el sombrero. La foto es bonita, pero yo no quería mucho que me la tomaran. La sacaron y ahí quedó. Tanto así que tiene los visos de una foto de esa época que está mal revelada. Y la luz tampoco estaba bien, estaba como sobreexpuesta. Pero ahí quedó.

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