Ubicación: Calle 13 con carrera quinta, barrio La Candelaria.

Dice la leyenda: Durante la colonia, la dueña de la casa concibió un bebé fuera del matrimonio, y decidió ahogarlo en el aljibe. Desde entonces, Baltasar ronda por la casa moviendo las cosas y prendiendo las luces. Además, ha dejado sus huellas grabadas en las baldosas. Dicen que a Baltasar no le gustan las fotos, y que molesta a quienes tratan de tomarlas.

Esa noche: La idea era joder a Baltasar toda la noche. Pero fue él quien nos jodió. Después de la primera foto, la cámara se enloqueció; la memoria aparecía llena y el flash no funcionaba. Tocó formatearla, cambiar la memoria, y ni por esas. Después, ya resignado a pasar sin fotos esa noche, revivió sola. Ahí empecé a tentar a Baltasar asomándome al aljibe, llamándolo, dejando cosas por ahí. Por lo visto, la energía le duró solo para jugar un rato y después se fue a dormir. Claro, es un bebé.

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