Carlos Irwin Steves, mejor conocido como Charlie Sheen, nació en el seno de una familia de actores, el 3 de septiembre de 1965, con el Síndrome de bebé azul (un trastorno caracterizado por acumulación de hemoglobina).

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A lo largo de su vida, Sheen ha sido más reconocido por sus escándalos, su carácter díscolo y explosivo y sus adicciones que van desde el sexo hasta diversas drogas de alto calibre.

Su primera aparición cinematográfica fue a los 9 años, en una película que protagonizó su padre Martin Sheen y llamada ‘La ejecución del soldado Slovik’.

También lo acompañó en el rodaje de ‘Apocalyse now’. Sheen creció entre cámaras, grandes actores como Marlon Brando, Robert  Duvall, Dennis Hopper y directores de cine de la talla de Francis Ford Coppola.

Años después,  Oliver Stone lo contrataría para participar en  ‘Platoon’,  papel que le permitió demostrar sus capacidades actorales, y con el cual ganó la acogida del público, gracias a lo emotivo y humano de su personaje.

Después de protagonizar ‘Wall Street’, la carrera de Charlie vino en picada. A causa de la agitada vida que le trajo la fama, el sexo, el trago, las drogas y sus relaciones tormentosas con las mujeres.  

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La prensa se volcó hacia ese lado oscuro de uno de los actores que más prometían en la década de los ochenta.

Pero él nunca se dejó derrumbar, pese a su vida desenfrenada. Entonces decidió aceptar papeles en comedias y luego se convirtió en uno de los actores mejores pagados de la televisión, con su personaje  Charlie Harper en ‘Two and half men’.

Al parecer, la estabilidad emocional había tocado a su puerta. Sin embargo, empezó a tener recaídas, y conflictos con el equipo de grabación.

De nuevo Sheen daba de qué hablar. Finalmente salió de la serie. Pero sus seguidores seguían fieles al controvertido y carismático actor.

Hace poco pasó la página de excesos, tras anunciar que es portador de VIH. Este secreto lo mantuvo durante mucho tiempo, pero cansado del chantaje que estaba viviendo por parte de personas inescrupulosas que conocían su condición, se llenó de coraje e hizo pública su enfermedad.

El hombre que siempre se mostró indestructible, que pudo lidiar con drogas pesadas, excesos de alcohol y una carrera llena de altibajos, mostró su lado vulnerable.

Todos conocen al Sheen conflictivo, inestable, con tendencia a las adicciones. Pero no saben que detrás de este  hombre de mirada ruda y dulce a la vez,  existe un ser bondadoso que no tiene reparo en dar propinas de más de cien dólares o por ejemplo, la donación que hizo hace poco para que una comunidad africana pudiera tener agua potable durante 15 años.

También donó 10 mil dólares a una entidad para personas que sufren de epilepsia y 75 mil dólares para ayudar a una niña de 10 años que luchaba contra el cáncer.

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Charlie Sheen es un ser con muchas cualidades que pocos han podido apreciar, pues el foco de atención de la prensa siempre han sido sus escándalos, algunos realmente exagerados y fuera de contexto por parte de los medios amarillistas.

Hoy en día y a causa de su condición, el actor más controversial del planeta ha demostrado que con fortaleza, sentido del humor, y un altruismo que mantiene en silencio, se puede sobrevivir.

Sobre todo si se hace parte del mundo del espectáculo, que en ocasiones los consume sin clemencia o los convierte en guerreros indestructibles, como es el caso del incomprendido Charlie Sheen.

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