Mi hija me miró con amor, respeto y un poco de heroísmo hasta que cumplió 13 años. Ahora soy un ser que vive cerca de ella y que cada intento de reivindicar la vergüenza que le produzco abre un hueco más profundo en el abismo de lo ridículo que nos ven los hijos a los padres en la gloriosa etapa de la adolescencia.

Pero seamos justos. Nosotros estuvimos ahí y también miramos con ojo enjuiciador a nuestros padres cuando sus acciones “osudas” atentaron contra nuestra popularidad. Así es la vida. 
El problema es que cuando crecemos se nos olvida el pasado y tenemos la absurda tendencia a pensar que fuimos perfectos. Por eso me senté seriamente con mi hija Sofía, su prima Laura y una amiga para que me expresaran lo que a ellas más les producía “oso” de sus padres. Rápidamente se dieron cuenta de que de esta tarea podía depender el futuro de sus vidas adolescentes y me pidieron un tiempo pertinente para consultar el caso y tener respuestas serias y contundentes. En menos de una hora llegaron con una lista y con la esperanza profunda de que los padres dejemos de producirles esa horrible sensación de “oso ajeno”.
PAPÁ SUEGRO DEL INFIERNO
El temor más grande de una adolescente no es que el novio le caiga mal al papá sino que le caiga bien. Si esto llega a suceder, el suegro no perderá oportunidad de socializar con el joven e intentará a toda costa estrechar lazos masculinos, lo que hará que las tardes de televisión abrazados con el novio se conviertan en interacción masculina hablando de fútbol y carros. 
PAPÁ PAYASO
Los papás tenemos una falla grandísima: pensamos que todavía somos chistosos y olvidamos por completo que los chistes que echábamos en “nuestra época” no les parecen para nada divertidos a los amigos de nuestros hijos. Solo ser ríen por cordialidad. ¡Guarde la lista de chistes que tiene en la billetera desde los años ochenta, guárdela! Y que Dios nos dé misericordia si esa lista vuelve a ver la luz del día. 
PAPÁ GALERISTA
La foto de la niña sin ropa comiendo arena con moco en la playa a los 3 años solo les parece adorable a los padres de la criatura. No es recomendable mostrarle a nadie las fotos de su hija adolescente, a nadie, a menos que ella las haya aprobado y a veces hasta retocado en Photoshop. 
PAPÁ GENEALÓGICO
Los padres tenemos la horrible tendencia a preguntar apellidos para indagar el elegante o turbio linaje del individuo que se piensa colar en la familia. “¿Tú eres hijo de quién? ¡Ah, tu papá es hermano de un tío del primo de un cuñado que se casó con la sobrina de un…..” (Esto puede ser e-ter-no).
PAPÁ COLEGIAL
Hay papás, aunque no crean, que les encanta contar sus anécdotas de colegio como si hubieran sido fundamentales para el desarrollo de la historia de una nación. Un consejo, padres: a nadie le importa si usted fue encestador de baloncesto en 1988. A nadie. 
PAPÁ CHOFER
Aquí solo tengo un consejo que darles: dejen a sus hijas lo más lejos de la puerta que se pueda y si tienen una gorra de chofer, úsenla. Ni se les ocurra dejarla en la puerta de la casa y mucho menos entrar con ellas a saludar a la familia de la homenajeada, porque su hija podrá terminar en una clínica de reposo odiándolo por el resto de la vida. 
PAPÁ CHURRO
Cuando un papá se vuelve papá, automáticamente tiene cuerpo de papá. No importa la cantidad de gimnasio que tenga: sus hijos y los amigos de ellos siempre verán su cuerpo como cuerpo de papá. Por favor, al frente de ellos evite quitarse la camisa en la piscina y evite vestirse con algo que se parezca a lo que ellos usan. Evite ser churro. Usted ya no es… suelte, suelte las épocas de colegio. 
PAPÁ web... on
Hay una regla tácita en la interacción de redes sociales entre padres e hijos. Si bien los padres podemos entrar y mirar de vez en cuando sus cuentas de Facebook y Twitter (solo cuando ellos nos inviten), por ninguna razón podemos: 
1: “Taguear” a nuestros hijos en ninguna foto de familia.
2: Poner “like” a ninguna foto, porque como somos padres orgullosos terminamos poniéndole “like” a todas las fotos. 
3: Meterse a opinar en ningún chat donde sus hijos estén. 
PAPÁ BAILARÍN: 
PROHIBIDO: 
A: Bailar en las fiestas de ellos. 
B: Bailar en sus propias fiestas cuando un adolescente esté presente. 
C: Intentar enseñarles pasos de “su época”. Esto incluye Aserejé, El venado, La mayonesa, Carrapicho, El meneíto y La lambada o el Moonwalk de Michael Jackson. 
NOTA: los papás solo podrán bailar en compañía de otros papás bajo alto nivel de alcoholemia. Punto. 
SILVIO PAPÁ 
Este es el papá más osudo de todos. Con el argumento de que las canciones hoy día ya no tienen letra ni poesía, saca una guitarra polvorienta y empieza a cantar a grito herido canciones de Pablo, Silvio, Mercedes, Fito, Charly. “Y rasguuuuuuuuuuuuuuuña las piedras”... termina con lágrima en el ojo diciendo entre labios: esas sí eran buenas épocas.
Para terminar, un último consejo: usted ya vivió “su época”, ahora es la época de sus hijos… déjelos que la vivan lo mejor que puedan. 

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