Lo bueno es que siempre se puede llevar una dictadurita en el corazón.

En mi dictadura se prohibirán la cerveza tibia y las palabras “al clima” para referirse a cualquier bebida so pena de corte de mano de quien entregue el producto mencionado, lo mismo que las manos sudadas.

Todo intento de fusión, tanto en la comida como en la música, será evaluado por un comité que garantice un estándar que no defraude de manera tan apabullante al comensal o al oyente.

Los costeños ruidosos tendrán que tramitar una visa especial para residir en la capital y se les decomisará cualquier adminículo de sonido que supere los 45 decibeles, así como todo contenido musical de vallenato que posean en sus dispositivos móviles. (Inciso: también tendrán que tramitar dicha visa las costeñas chismosas o demasiado hembras.)

En cualquier vuelo doméstico, los niños menores de 6 años viajarán dopados en guacales. También se reservará una sección para los pasajeros que quieren entablar conversaciones a toda costa o pararse a sacar cosas del compartimento superior más de dos veces por hora.

Quienes estén transitando por una vía de doble sentido y estén en fila, tendrán derecho a hacer uso de sus crucetas masivamente sobre el automóvil de quien ose salirse de la fila por la vía de sentido contrario para adelantar a todos los que esperan y luego intentar entrar en la fila de primeros. Dicho automóvil podrá quedar en pérdida total.

Se les destinará una pista redonda a todas las chivas rumberas para que sus ocupantes se mareen y las vomiten.

Será prohibido el uso de medias en cualquier cama o lecho cohabitado por otro ser humano.

Un dedo por vez le será cercenado al cónyuge que intente ultrajar la privacidad de su pareja metiéndose a revisar su celular, su correo o su Facebook.

Se abrirá un capítulo de mujeres en la cárcel de Guantánamo para recibir a aquellas madres que hablan del color o la consistencia del popó de sus hijos en reuniones sociales y lugares públicos. La realización de showers tendrá un impuesto equivalente al valor de todos los regalos que se le hagan a la agasajada, multiplicado por el número de tías presentes en el mismo.

Todos los bluyines sin bolsillo serán quemados en una hoguera.

Serán detenidos y obligados a lavado capilar todos los hombres que utilicen más cantidad de gomina o gel que el tamaño de un maní.

Se rasurará cualquier cabeza que pertenezca a un exponente del sexo masculino que deje crecer un lado de su escasa cabellera para cruzarlo por la calva hacia el otro lado, intentando disimularla.

Pagarán multa los hombres que pretendan copular con una mujer con el pene a media asta.

Las frases “con quién tengo el gusto de hablar” y “gracias por escoger nuestro servicio” serán tomadas como ofensa grave.

No será delito inmolarse en cualquier centro de atención al cliente, especialmente si es de telefonía Claro.

Se les dará la casa estudio por cárcel a todos los protagonistas de novela.

Todo aquel que diga la palabra target pronunciando “taryet” será obligado a una semana de silencio.

Se cerrará automáticamente la cuenta de trinos de quien se refiera a la red social como “tuirer”.

Se promoverá una campaña de matoneo a todo miembro de emisora juvenil tipo La Mega y todo discjockey mayor de 25 años que aún labore en dichas emisoras será llevado al País de Nunca Jamás para rehabilitación.

Se le practicará el famoso corte de franela a cualquier mimo que persiga a un transeúnte imitándolo (a ver qué cara pone).

Se les practicará la ablación o la castración, respectivamente, a mujeres y hombres homofóbicos.

Se aceptará como respuesta a toda pregunta difícil la frase “hombre con hombre, mujer con mujer, del mismo modo y en sentido contrario”.

Se premiará con bonificaciones cualquier conducta de imitación a Gaviotica por parte de una mujer o transgenerista.

La gente neurótica, intransigente e intolerante que denuncie dichos delitos será condecorada con la Cruz de Boyacá.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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