Coro:

¡Qué bonita es la vida, ay,

qué teso es ‘el Patrón‘!

¡A punta de favores

el man corona allá!

¡Y el man corona allá!

I

¡Se acaba la hecatombe!

El Tiempo se reimprime.

Derrama la noticia

de que ha vuelto Jesús.

La oposición se quiebra,

se vende y se deprime.

Colombia es una herida

que canta entre la pus.

II

La patria estaba triste

sin un líder bacano.

Sufría guerrilleros,

cachacos, corrupción.

Pero llegó el más duro:

"¡Uribe es soberano!",

"¡que tiemblen los que piensan!", "¡no más Constitución!"

III

La historia de Colombia

era de chistes flojos.

Eso era muy berraco:

no había qué comer.

Sino robos cobardes,

secuestros, desalojos,

bombazos, magnicidios,

de Núñez a Samper.

IV

Y entonces llega Uribe.

Y ya la dicha es mucha:

si usted se autodefiende,

recobra la salud;

si su nombre es un alias,

ve plata pa‘ su cucha;

si acude a la guerrilla,

regresa en ataúd.

V

Político avispado,

el genio de esta historia,

a todos los caciques

en indios convirtió.

El pueblo a ciegas le hizo

la ley absolutoria

que lo hace inmune al mugre que un día lo ensució.

VI

¡Que no vengan ahora

con derechos humanos!:

lo que llaman "masacre"

es un simple motín.

Fiscales permutables

estiran las dos manos

y empieza a presentirse

un gobierno sin fin.

VII

Dará a los de la izquierda

zona de cuarentena

para que no contagien

al pueblo su opinión.

Prohibirá a lo largo

del río Magdalena

los apellidos Chávez

y Córdoba y Garzón.

VIII

Cuando Íngrid sus cabellos

peinaba en agonía,

y Lecompte bañaba

a su Íngrid otra vez,

la operación "perfecta"

salvó a la que moría

de un cautiverio ilustre

del que volvió en francés.

IX

Una Corte golpista

estuvo investigando

el cultivo de puestos

que Yidis cohechó.

Y la apátrida obesa

se estuvo empelotando

pues la verdad del cuerpo

se liposuccionó.

X

Mancuso, Obdulio, el Opus

ganaron la batalla

con el inri agringado

de la seguridad.

Y se inundó la patria

de pechos de otra talla,

camionetas traquetas

y espiritualidad.

XI

Y el mártir paisa dijo

"ha sido trabajando"

y en la boda de su hijo

al trencito se unió

porque el tercer mandato

venía cabalgando

como un corcel de paso

que él mismo domó.

Coro:

¡Qué bonita es la vida, ay,

qué teso es ‘el Patrón‘!

¡A punta de favores

el man corona allá!

¡Y el man corona allá!

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