Los colegios no educan a nadie. Usted deja a sus hijos allá y en la primera semana les dañan la moral con la tal ronda de las vocales: Salió la A, salió la A, no sé a dónde va... Salió la E, salió la E, no sé a dónde fue… la I, ni la sentí... la O, casi no se vio... Entonces, si se van a empezar a perder las cosas, hágame el favor y me cierra la puerta y empezamos a esculcar maletas. Pero la que más me ofende es la U. ¿Cómo así que se fue en su bicicleta para el Perú? Ni Lance Armstrong se le mide a una competencia vocálica como esta. Además, ¿a qué carajos mandamos la U al Perú? Mandamos la U, ¿a qué? ¿A comer Panetón D‘Onofrio? ¿A que coja mañas de la Chola Chabuca? ¿A dejarse insultar en vivo y en directo en Laura en América?

Ahora bien, si por un alumno se paga una mensualidad para que a cambio reciba educación, existe una transacción comercial y esto convierte al colegio en un proveedor y al alumno, en un cliente. ¿Qué están esperando para lanzar la tarjeta Supercliente Cervantes que convierta millas de la ruta en buenas calificaciones? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar a que el Helvetia monte un call center 24 horas, que les permita a sus estudiantes resolver esos ejercicios ridículos de un libro de álgebra que tiene a Osama Bin Laden en la portada? ¿Será mucho pedir que los profesores del San Carlos se pongan un letrero en la parte de atrás de sus batas blancas que diga: "¿Cómo enseño? Tel: 592-9000"?. Cuándo enviarán correos diciendo: "El Colegio Marymount le desea un feliz cumpleaños. Hemos puesto a su disposición tres niñas del grado once". Esto sí es servicio al cliente.

Las materias que uno ve en el colegio no son prácticas. No sirve de nada que traten de explicarnos cómo funciona un motor de cuatro tiempos. A uno le deberían enseñar cómo abrir un carro cuando las llaves se le quedaron pegadas adentro con un gancho de ropa sin tirarse la chapa. Uno debería ver Malicia indígena I: a usted le quieren vender un Hyundai modelo 98, que era taxi y que ahora es particular. El tipo del concesionario le dice que apenas tiene 920.000 kilómetros y que es una uva porque su única dueña era una señora de 60 años que lo llevaba de la casa al banco y del banco a la casa. Y como usted ya vio dicha materia pues de la manera más educada manda al ejecutivo de ventas a engullir heces. Bogotá se enorgullece de ir a la vanguardia en educación, pero en la costa caribe hace muchas décadas ya dictan Chancuco III: usted tiene apartamento en Cartagena y la factura de servicios públicos le llega carísima porque deja el aire acondicionado prendido día y noche. Pues en esa materia usted aprende a treparse en el poste y a bajar la luz directo a su inmueble y sin electrocutarse. En los colegios no dictan Rapidez Mental. Y hace falta porque si en el salón alguien se encuentra un borrador tirado en el piso, lo levanta y pregunta "¿De quién es esto?", hay que gritarle rápidamente: "¡De su madre!". Si esa persona se pone brava y lo amenaza diciendo "¿Quiere que le pegue?", uno debe levantar un poco el brazo derecho en ángulo recto, cerrar el puño, estirar el dedo gordo para señalarse sus propias partes íntimas y mover la pelvis y el antebrazo respondiéndole: "¡Péguese de este!".

¡Falta creatividad! Y prueba de esto son los nombres que les ponen a los colegios. ¿Por qué le ponen nombre de perro a un colegio? ¿Cómo así que Refous? Para mí, alguien que se haya graduado del Refous merece el mismo respeto que un egresado del Gegar Kennels.

—Mamá, voy a sacar a Refous a orinar, ya vengo.

Y las niñas que estudian en las Siervas o en las Esclavas, ¿a cuáles clubes nocturnos de Ámsterdam las mandan de excursión? ¿Por qué un colegio tiene un nombre tan largo? Colegio del Sagrado Corazón de Jesús Bethlemitas. El nombre ni siquiera cabe en las paredes externas de las rutas. La tilde en la U de Jesús, queda en el stop. ¿Por qué no le ponen En Vos Confío? Con respecto al Anglo Colombiano, no sabía que allá estudiaba Harry Potter. Pero hay un colegio que me vuelve loco: el Gimnasio Moderno. Y me perdonan si alguno de ustedes estudió ahí. Pero ese nombre es tan descabellado como la mayoría de sus egresados, que tienen mi misma edad. ¿Gimnasio? ¿Acaso sus alumnos se aprenden la tabla periódica haciendo spinning? Y, ¿Moderno? ¡Lo fundaron en 1918! ¡Por favor! Gimnasio Moderno es el Bodytech de la avenida 19 con 102. Eso sí es un gimnasio moderno.

Así que, si algún día a ustedes les piden 67 rollos de papel higiénico en la lista de útiles escolares de su hijo no es porque un niño de tres años produzca algo que necesiten limpiar con 67 rollos de papel higiénico. Esta es solo una manera simbólica de recodarles a todos los padres de familia que los colegios son una grandísima…

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