La principal característica de Messi es que es un tarado, solo así se explica que haga lo que está haciendo. Hay que ver su cara de idiota cada vez que hace una de sus jugadas. Y no es que le cueste, le sale natural (la cara, quiero decir, aunque la jugada también). El argentino ha reescrito la historia del deporte y mandó archivar la polémica de quién era mejor entre Pelé y Maradona. La única forma de lograr algo así, además de siendo muy bueno, es no tener cinco dedos de frente para darse cuenta. Messi es un bobo, una especie de Forrest Gump del fútbol, un retrasado que anda por la vida sin percatarse de nada; ve una pelota y se olvida de lo demás.
Lo hace en el Camp Nou porque así lo quiso la vida, pero le daría lo mismo si fuera en un patio de cemento con cuatro latas por arcos. Y pues muy crack y todo lo que quieran, pero a mí me parece que parte de la gracia de ser talentoso, famoso y millonario es disfrutarlo, y en eso Cristiano Ronaldo le da tres vueltas a Messi (y a todos los demás futbolistas del mundo, menos a Balotelli).
El tipo no tuvo problemas en estrellar un Ferrari con apenas 3000 kilómetros de recorrido y comprarse otro (el que destruyó lo subastaron por internet). Seguro no iba a 80 por hora. A Messi, mientras tanto, lo llevaba el papá a los entrenamientos del Barcelona. ¿Un tipo al que ya se le salen pelos en las huevas llegando al trabajo como si fuera una escuela primaria mientras sus compañeros lo hacen en Porsche y Audi? Impresentable. Parece que ya cogió peso en el jopo y con Tito Vilanova de entrenador llega en Maserati. Con 25 años ya era hora, digo.
Y que se vaya acostumbrando, porque le va a tocar madurar a los golpes. Ya le metieron un golazo haciéndole un hijo (seguramente en el tercer polvo que se echaba en toda su vida). ¿La viva que lo logró? Antonella Roccuzzo, a quien conoció durante la infancia en su natal Rosario y es la prima de su mejor amigo. Un tipo que podría tener a cualquier mujer y se enamora de la primera que ve; lo dicho, un tarado.?Cristiano Ronaldo, en cambio, se come lo que quiere y no hay registro de hijos. Fue amante de Kim Kardashian y se dio el lujo de despreciar a Paris Milton, quien, resentida, dijo que el portugués era muy metrosexual para ella. Lo cierto es que esa misma noche del desplante, el tipo se fue con una modelo de 24 años de origen iraní con una cara de mala impresionante. Una mujer así no se hubiera fijado nunca en Messi, pero lo hubiera acusado de dejarla embarazada de trillizos.
Pero no nos despistemos, que las ventajas de Cristiano no están solamente por fuera de la cancha. Es un jugador completísimo, cabeceador de puta madre, ganó la Champions y el Balón de Oro antes que Messi y supo triunfar en el equipo más constante de la historia del fútbol: el Manchester United de Ferguson. Mientras el escocés echó a cuanto jugador se le subieron los humos (Cantona, Van Nistelrooy, Beckham, Tévez), Cristiano se fue al Real Madrid porque quiso.
Se fue, triunfa y hoy es el goleador más temible de un equipo que tuvo a leyendas como Di Stéfano, Hugo Sánchez, Butragueño y Raúl. Hasta en eso se impone la derecha: el Real Madrid es el equipo del rey, de Francisco Franco, el de mayor alcurnia y más trofeos; Barcelona, la casa de Messi, se las da de nacionalista, de humilde, pero es un rico también, solo que sin tantos campeonatos. Solo un rico paga casi 70 millones de euros por un jugador (Ibrahimovic) y se deshace de él un año después.
De Messi dicen que es un milagro que esté jugando porque tuvo problemas de crecimiento y tuvieron que ponerle inyecciones para que se desarrollara. No sé si estén enterados, pero a Cristiano Ronaldo lo operaron del corazón a los 15 años, así que no se vengan con versos. Mientras el argentino quedó hecho un escuincle de 1,69, Cristiano Ronaldo es un portento físico de 1,85.
Y es rápido que da miedo. El otro día lo vi por televisión correr la cancha de punta a punta como si se hubiera robado una billetera: 96 metros en diez segundos. Ese día, los medios analizaron la corrida y dijeron que con lo que había hecho ese día tendría el récord de España de los 100 metros planos. Lo mejor es que los corrió en el minuto 77 del partido y estrelló el balón en el palo. Es decir, no solo podría correr en los Olímpicos sino que mete 50 goles por temporada y vende camisetas que da miedo. Todo eso mientras vive la vida a pleno, como le corresponde a un joven de 28 años; Messi, entre tanto, va con su cara de bobo a pasear a Thiago al parque.

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