Hacinamiento en las cárceles, asesinos en los reformatorios, delincuentes que no han sido apresados, demasía de desempleados e indigentes, son señales de que hay muchas personas en el país. 


En lo que va corrido del día (3:00 p.m.) han nacido en Colombia 1.431 bebés. La tasa de crecimiento poblacional de este año es de 452.694 personas. Solo hoy, nacieron 949 bebés de más, que han llegado al país, como si este estuviera preparado para recibirlos. 


La mayoría de colombianos no nacimos en hogares que nos garantizaran una vida de lujos. Crecimos para ir a la universidad y nos graduamos para comprender que en el mundo real una carrera no es suficiente para conseguir un buen empleo. Vivimos para ser padres cerca de los 30 años, cuando ni siquiera hemos tenido etapas prologadas de felicidad. Luego trabajamos a diario para pagar facturas, la cuota de la casa, la del carro y la de la educación de ese hijo que probablemente tendrá una vida muy parecida a la nuestra. 


Otros, con menos oportunidades, no estudiarán en la universidad. Parte de ellos buscará un empleo informal, tendrá su primer hijo cerca de los 20 años y el segundo antes de los 24. Tardarán más en tener casa propia, la conseguirán en una zona un poco más insegura y menos valorizada. Probablemente sus hijos repetirán su historia. 


Cientos de casos no caben en mis descripciones. Muchos se encargan de romper los ciclos, pero en general esto es lo que pasa. Las nuevas historias son fotocopias de las pasadas. 


Así la decisión de ser padre resulta egoísta. Los primeros años se produce un placer personal, por ver crecer a un hermoso bebé que imita lo que hacemos, pero luego, ese bebé crece y hay que dejarlo solo, con las herramientas que le enseñamos, que pueden resultar inservibles. 


Paremos de tener hijos, porque no estamos preparados para ello. Una decisión mal tomada se convierte en el límite de nuestra posible felicidad, en la muy probable infelicidad del hijo y en un obstáculo para el desarrollo de la sociedad, que ya tiene suficientes indigentes, delincuentes, desempleados y un sinnúmero de personas que pasan por el mundo sin dejar una pequeña huella, viviendo porque no contemplan el suicidio como una posibilidad de acabar con su leve cotidianidad o simplemente no comprenden que su cotidianidad es tan leve. 


Paremos por un momento, por un lapso prolongado o tomemos la valiente decisión de no tener hijos, mientras mejora un poco todo.

 

@Aleomanaz

 

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