“Baje de peso, queme calorías, mejore su postura y su circulación”, reza la portada del manual instructivo de los Perfect Steps, los tenis que en Televentas valen 199.999 pesos y que, según dice el mismo manual, su secreto está “en su diseño dinámico de capas para una mayor absorción de impacto mientras caminas”.

Mido 1,80 metros, y al momento de estrenar los Perfect Steps pesaba 97 kilos y tenía un diámetro de 111 centímetros en la barriga. Gordito por donde me miren o, como diría una nutricionista, “paciente con cuerpo tipo manzana”: un barrigón más.

“Con los tenis Perfect Steps, usted bajará de peso sin tener que realizar dietas ni largas jornadas de ejercicio, ya que lo único que tiene que hacer es ponérselos y realizar sus actividades diarias como siempre lo ha hecho”, afirma la página web que vende los zapatos. Al leer esto, uno piensa en la mágica solución para perder peso sin dietas, sin sufrir, solo con usarlos. El milagro para la obesidad.

Cuando uno abre la caja, de inmediato nota que son más pesados de lo común. 1,5 kilos de materia en los que la mitad se los lleva la suela. Uno los ve y de inmediato se remite a las famosas Monster Truck, esas camionetas gringas que montan encima de unas llantas gigantes, desproporcionadas. Los Perfect Steps son eso, unos tenis “normales” montados encima de una suela que no va con el tamaño del zapato.

Los primeros pasos son duros. Imagine usted que camina sobre unos croissants. Uno se bambolea hacia adelante o hacia atrás sin necesidad de dar un paso. El punto positivo se centra en el hecho de ganar altura gracias a su suela. La gente lo mira a uno y vienen las siguientes preguntas: “¿Está estrenando? ¿Y esos tenis qué? ¿Ya se volvió enfermero?”. La cosa empieza a ponerse aburridora…

El primer día solo aguanté cuatro horas con los Perfect Steps. En el manual de instrucciones advierten que puede causar dolor y que eso es bueno, ya que indica que está cumpliendo con la labor de ejercitar el cuerpo. No lo vi así, simplemente sentí que me quitaba un par de zapatos que me estaban torturando. Durante la primera semana no perdí un solo kilo y menos aún un solo centímetro de diámetro en la cintura. Usé los tenis un promedio de cinco a siete horas diarias. Siempre, el efecto fue el mismo: dolor en las rodillas, dolor en el talón, verse más alto, caminar con precaución ante el efecto pendular que ocasionan a cada paso y sentir que todo el mundo lo mira a uno por estos tenis tipo “astronauta”. Hay que confesar que a pesar de usar los grises, los Perfect Steps no son “perfect” para vestirse a diario. No salen con nada, tenga muy presente que su pinta será de “bocadillo”.

La báscula no miente, y mis 97 kilos de peso, mi cintura de 111 centímetros y mi barriga no se inmutaron ante el uso de los “zapatos maravilla”. Nada pasó, quise rebajar y lo logré. Me rebajé, porque creer que unos tenis hacen perder de peso con el simple uso es rebajar la inteligencia.

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