1. No hacerles RT a los trinos de María Fernanda Cabal, en caso de que este año Fidel se reúna con Gabo.
  2. Tratar de entender qué sentido (legal, además) tiene que veamos obligatoriamente en los canales nacionales el Boletín del consumidor, mezcla de lagartería para políticos ávidos de pantalla y asiento de don Ariel, quien después de tantos años tiene más bien poco que mostrar en la defensa real de quienes consumimos a la fuerza sus miniprogramas.
  3. Asistir, a regañadientes, al triste espectáculo de más políticos “blanqueados” para quedarse con las curules de los afrocolombianos.
  4. Mantener la luz de La luciérnaga brillando en la tarde.
  5. Rezar porque esta revista quede en manos de otro buen director. Y que siga en la tarea ya mítica de tratar de desnudar a Paola Turbay.
  6. Seguir queriendo entender cómo un país cuna de los más sanguinarios y ambiciosos narcos y delincuentes del mundo habla seriamente de algo que se llama Cartel de los Pañales.
  7. Entender a las mujeres que se ponen prótesis en los glúteos y se pasean por las calles con unas colas abiertamente artificiales y rectas como una escuadra.
  8. No reírme cuando Petro tutea a quienes lo critican. 
  9. Encontrar dónde colgar el almanaque de Propal.
  10. Soportar con estoicismo la mamadera de gallo de los guerrilleros que veranean en Cuba.
  11. No molestarme con frases como “rompió su silencio”, “las fuerzas vivas”, “quedó en firme”, “el Día de la Mujer es todos los días”, “un invitado muy especial”, “bendecido de Dios”, “vientos de cambio”, “polo de desarrollo” y “lo que es de uno, ¡es de uno!”.
  12. No votar por políticos fantoches y mal preparados, aunque se disfracen de periodistas independientes. Los periodistas tentados por la política desdicen de su oficio. Escudados en la defensa del prójimo, terminan sirviéndoselo de cena y devorando, de paso, uno de los principios básicos del periodismo: mantener una sana distancia con el poder.
  13. Pedirle a la Providencia que algún día pavimenten el carril occidente-oriente de la avenida Chile, a la altura de la once, que está a punto de entrar al Guinness de la desidia administrativa.
  14. Pedir algo de seriedad cuando esté en presencia de gente juagada de la risa con la máquina tapahuecos.
  15. Aceptar que Dios permite que nos matemos los unos a los otros porque respeta nuestro libre albedrío.

Posdata I:

Desconfiar de Sabina Clarividente, Cristianos por una Sonrisa y todos los que ofrecen arreglar lavadoras casi gratis. De eso tan bueno no dan tanto.

Posdata II:

Mantenerme firme en no ver ninguna de las películas de Rápido y furioso, de la misma manera en que, en los ochenta, no vi ninguna de Retroceder nunca, rendirse jamás.

@gusgomez1701

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