Llegué a Colombia de manera espontánea pues visitaba a un amigo en Venezuela y él me sugirió que pasara a echarle un vistazo al país vecino. La idea inicial era venir por dos semanas, pero seis meses después todavía me encuentro aquí y, de momento, no tengo planes de irme. Soy un viajero de corazón, de hecho hasta hace muy poco viví en Indonesia, donde duré 25 años. Me estoy quedando en La Candelaria, en un hostal que a la fecha es lo que se puede considerar mi hogar. Fue allí, mientras me tomaba un ron y tocaba guitarra una tarde, donde recibí la propuesta de probar las bebidas más autóctonas de Colombia. Soy un hombre de Jack, esto es, de Jack Daniel’s, pero en mis viajes he probado muchísimas bebidas alcohólicas y esta fue una propuesta que no podía dejar pasar.

La Totuma Corrida fue el sitio elegido para realizar este experimento. Es un establecimiento sobre la calle del Embudo, en el Chorro de Quevedo, por La Candelaria. Este lugar es un pequeño y peculiar restaurante con un excelente ambiente. Y aunque esa tarde no había mucha gente, volví por la noche para encontrarlo lleno de comensales, sobre todo extranjeros. Nadie estaba realmente borracho. Debe ser porque la mayoría pedía vino y no chicha, que, se supone, es la especialidad de la casa.

Sabajón de feijoa
• Descripción de la bebida: Se destaca desde el principio por su color verde pálido y pastel cremoso, parecido al de un mixer que se usa en Australia para hacer cocteles. Es un trago denso y tiene la textura de un yogur colombiano (por alguna razón acá se puede tomar el yogur pues, hasta donde yo estaba enterado, este alimento se comía con cuchara).
• De qué está hecha: De feijoa, leche, huevo, azúcar y alcohol etílico.
• A qué sabe: Su sabor es a fruta dulce. No he probado la feijoa sola, pero el sabor que percibo de esta bebida es de frutas en general.
• Dónde lo conseguí: Después de una larga búsqueda por Bogotá, curiosamente en el único lugar que lo encontré fue en la cadena francesa Carrefour.
• Cuánto me costó: 13.000 pesos la botella.
• Cómo me lo tomé: En un vaso de vidrio normal.
•¿Me lo volvería a tomar: Definitivamente no podría tomar este aperitivo toda la noche. En Australia, a este tipo de bebidas les decimos girly drinks. Me imagino que es más interesante si se mezcla con algún otro licor, quizás en un coctel con vodka y limonada. Algo de sabor más fresco.
• Calificación: 7/10
• Factor peligro: Bajo a medio.


Guarapo
• Descripción de la bebida: Bebida rojiza pálida, semejante al vino.
• De qué está hecha: De caña de azúcar y con mucha azúcar adicional. Es posible que el exceso de azúcar ayude a que sea más fácil de tomar y, por ende, puede ser un poco engañosa, pues se bebe más rápido.
• A qué sabe: El sabor es difícil de describir, solo se me ocurre decir que es muy dulce, exageradamente dulce.
• Dónde lo conseguí: En la calle del Embudo, en un recinto extraño donde el tendero jugaba ajedrez en el computador con otra persona. Detrás de él había algunos cigarrillos y otras cosas, pero no eran demasiadas como para que ese lugar fuera considerado una tienda. De un lado del espacio había muchos computadores, pero en general era un lugar desolado y lo único que se me ocurre es que el señor debe ser conocido por sus bebidas autóctonas, pues era lo único que en realidad parecía vender.
• Cuánto me costó: 3000 pesos la botella reciclada y llena (el tamaño varía dependiendo de la botella que el tendero escoja para envasar la bebida). Mi botella, en particular, no tenía ningún tipo de etiqueta, era de vidrio transparente y no tenía tapa. Es tan barato que es una buena forma de calentar motores antes de salir, y seguramente quien se tome una botella de estas quedará muy magullado para el resto de la noche.
• Cómo me lo tomé: En un vaso de vidrio normal.
• ¿Me lo volvería a tomar?: Me imagino que una noche de guarapo podría devenir en comportamientos extremos. De hecho, me acuerda al arak de Indonesia, bebida fermentada de arroz, que al igual que el guarapo podría prender una motocicleta en caso de que se acabe el combustible.
• Calificación: 6 /10
• Factor peligro: Muy alto. ¡Tomar con extrema precaución!


Chicha
• Descripción de la bebida: Líquido ligeramente amarillento, de contextura parecida a la de la leche de coco. Por encima se veía una capa de residuos, pero por debajo era una bebida transparente.
• De qué está hecha: De la fermentación del maíz.
• A qué sabe: Bastante sutil, pero con una esencia amarga. Su sabor es único y en mi opinión debe ser algo como un gusto adquirido.
• Cuánto me costó: 3500 pesos, extremadamente barata. Con esa plata en Australia no podría comprar ni una lata de cerveza.
• Cómo me lo tomé: En una totuma con dos pequeños pitillos. Al principio pensé que el recipiente que contenía la chicha estaba hecho de bambú o guadua, pero después descubrí que es una fruta ornamental que se llama totuma, que se decora y que se deja secar; un excelente detalle. Por la forma como se sirve la asocié con la sava de Fiji, que es una raíz que se toma, aunque esta es un poco más picante.
•¿Me lo volvería a tomar?: Por algún extraño motivo, mientras tomaba este fermentado me acordé de una noche en la que bebí sake en Japón, puede que haya sido el ambiente con las sillas un poco bajas y la similitud que hay con este concepto a las casas de sushi. El parecido está más por el lado de la dinámica del plan, tomar bebidas alcohólicas sentado a tan poca distancia del suelo puede ser la peor idea. Ese día, en la casa de sushi, cuando intenté pararme, caí encima de la mesa de al lado. Me imagino que me habría pasado algo muy similar si hubiera bebido mucha chicha en este lugar.
• Calificación: 6 /10
• Factor peligro: Mediano a alto. ¡Puede ser engañosa!

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