La cirugía plástica no es una ciencia exacta, ni cercanamente exacta. Eso es desafortunado para los pacientes y desafortunado para nosotros los médicos. Como cualquier otra especialidad de la medicina, tiene de todo, buenos y malos cirujanos, ciertos y falsos cirujanos. Desafortunadamente los que somos CIERTOS y nos consideran BUENOS también tenemos ratos amargos. Algunas veces, porque las cosas no salen como queremos; otras, porque se presentan complicaciones predecibles o impredecibles.

Hace un tiempo acepté, arrugando mi nariz, un reto de esta revista que siempre ha sido tan bondadosa conmigo: hacer una cirugía de calvicie. Digo que acepté entre dientes porque aun cuando es una cirugía muy frecuente en mi clínica, es uno de esos procedimientos en los que uno sabe de antemano que el porcentaje de satisfacción es limitado, 50%, y es necesario repetirlo varias veces. Si bien es valiente, también es imprudente exponerse a la crítica abierta. Hubiera sido mejor operar una nariz donde el porcentaje de éxito es del 98 %; o unos senos, donde es de 99 %. Pero ni modo, me tocó el hueso duro de roer y lo acepté por ser SoHo, así como acepté todos los retos que el Canal RCN me puso cuando hicimos Cambio extremo. Allí operé a René Higuita, ante los ojos de todo el planeta y bien, tuve la fortuna de que todos, absolutamente todos los pacientes durante esos tres años al aire salieran perfectos.

Esta vez, dispuesto a operar la calvicie de Jotamario, sabía lo que me jugaba. Acepté por el nivel cultural del paciente, por la admiración que le tengo desde antes de conocernos. ¿Quién no ha leído a Jotamario y quién no se ha deleitado con sus líneas?

Yo no creo que se haya fracasado, no se obtuvo el resultado que el paciente esperaba, no estuvimos dentro de ese 50%, pero eso no es un fracaso para mí. La integración de los injertos depende de la calidad del injerto y la zona receptora, entre otros factores. En casos como este, tal como se lo he expuesto a Jotamario, se necesitan más procedimientos y aun cuando la paciencia es el peor enemigo de un paciente, el resultado poco a poco se irá viendo. Siento mucho que las cosas no salieran como él las esperaba o como todos esperábamos. Pero no me equivoqué en las razones que tuve para aceptar el reto, a pesar de que me expongo al artículo de Jotamario, que acepto con humildad.

La última vez que lo vi, me tomó el pelo, me criticó y lo acepté, pero una vez más, qué bueno tener pacientes así, si no salen bien las cosas pues entenderán que se trata de muchos otros factores ajenos a mi experticia. Qué bueno que no se lo tomen tan a pecho de forma personal. Aquí operamos de todo: pelos, cejas, narices, senos, hacemos liposucciones, en fin, todo lo que tiene que ver con la cirugía estética. Hemos creado la clínica de mayor reputación en Colombia y he puesto mi nombre en el lugar que siempre soñé y no por una cirugía exitosa: por una trayectoria exitosa. Más de 15.000 pacientes en 12 años de experiencia no son en vano. Aquí no pretendo defender mi nombre, pretendo defender un procedimiento que no solo hacemos nosotros, que hacen otros muy buenos cirujanos plásticos de Colombia. Los implantes de pelo funcionan y seguirán funcionando... y fracasando también. Si algún paciente se quiere poner implantes de pelo, se lo recomiendo a ojo cerrado, si por lo que dice Jotamario no se lo quiere hacer conmigo, no importa, hágalo con otro cirujano, pero hágalo, realmente vale la pena.

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