Ya no es tiempo de preguntarnos cuándo fue que Charly García enloqueció. Fue antes de lanzarse a aquella piscina, antes de que madreara vehementemente a este público o aquel empresario, antes de pasar una semana entre nubes de opio y burbujas de whisky, antes de que se le tapara la nariz con 'inspiración' en polvo. Antes, mucho antes. A decir verdad, Charly García ha estado loco desde siempre.
En un nuevo capítulo de su sagrado derecho a la enajenación pública, edita Rock and roll yo con piezas repletas de veneno y mordacidad. La verdad, el disco podría haber sido un extended play, pues García se repite de canción en canción, y la voz parece flaquear en algunos pasajes. Rock & roll, rock & tango, rock & furia, rock & clásicos (de Stevie Wonder), rock & sangre... rock & Charly.
Hay docenas de comentaristas y melómanos que están haciendo fila para que los dejen decir que este álbum es una porquería, que Charly suena a zombie carcomido por sus conflictos internos, que no vale la pena. De acuerdo, el disco puede ser todo eso. Pero recomendamos que usted lo escuche una y otra vez. ¿Y qué?

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