Ese fue el número de votos que sacó María Fernanda Valencia, la candidata a la Cámara que prometió desnudarse en SoHo si salía elegida. Le faltaron algunos más —no muchos— para conseguir su primer objetivo, aunque de entrada hay que reconocer que su estrategia de alguna manera funcionó: ella se siente orgullosa de que cada uno de esos votos fueron limpios y espera que representen el comienzo de una carrera política en la que seguirá luchando por sus banderas, dentro de las que brilla que Bogotá tenga un parque ecológico lineal en los centros orientales. Nos quedamos con las ganas de verla desnuda en esta edición, aunque hicimos lo posible para que comprendiera que esa nada despreciable cantidad de votos es equivalente a un semidesnudo que la invitamos a hacer para este número y que ella, para nuestra desgracia, rechazó.

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