Sin ánimos de entrar en debates de género, la expresión “la vieja de la relación” hace alusión a alguien que está exigiendo demasiado tiempo (casi hasta la asfixia), busca ser el centro de atención (le gusta el drama y el show), así como aprovechar cualquier motivo para discutir (compra peleas) y cree que “siempre” tiene la razón (aun cuando no sea así).

Le puede interesar: Es posible amar y desear a dos mujeres al mismo tiempo

Hace un par de meses empecé a salir con un tipo que parecería prometedor: le encantaba viajar, nunca ponía problema por los planes, muy amplio en sus invitaciones y sí, muy buen polvo (qué fortuna).

Como todo, los primeros días fueron una maravilla. En el juego de la conquista éste hombre sabía cómo capturar mi atención y las palabras bonitas, junto a la actitud de “todo un caballero”, fueron suficientes para decidir estar en una relación seria con él.

Teníamos muchas cosas en común y eso nos permitió acercanos más y compartir tiempo casi que a diario. Pero no fue mucho (realmente sólo tres meses) para que, poco a poco, empezara a darme cuenta de quién era realmente la persona con la quien me estaba involucrando.

Le puede interesar: Señales que le dirán si se lo están marraniando 

Todo salió a relucir un día que, tomando un café con un amigo, recibí una queja del tipo porque llevaba una hora sin responderle el último whatsapp que me envió. Fue el inicio de la tercera guerra mundial. Mi amigo me miró sorprendido y me dijo: “marica, pero la vieja eres tú, no él”. No en vano las mujeres tenemos fama de joder por todo. 

Esto me dio pie para pensar y preguntarle a mis amigas sobre éste fenómeno que parece ser más común de lo que pensamos.

Y fue así como empecé a notar que tenía actitudes que definitivamente lo hacían “la vieja de la relación”. Pero no cualquier vieja, sino de esas obsesivas, posesivas, celosas y con muchas inseguridades. Además, lo conversé con mis amigas y, efectivamente, esta frente a algo raro. 

Acá un listado de algunas cosas que me pasaron y otras que a más de una amiga un hombre se atrevió a hacer o preguntar.

Reclama por qué no le presenta a sus amigos -a todos- y se queja diciendo si es que “se avergüenza de su relación”.

Quiere que se vean todos los días (y si pudiera a todas horas). Rara vez le da un respiro para hacer cosas solo.

“Stalkea” a cualquiera que le de like, responda un comentario o empiece a seguirlo en alguna de sus redes sociales. Incluso, deja pequeñas señales a modo de advertencia.

Le puede interesar: Datos claves para no hacer oso en el sexting

Aprovecha un momento a solas con el celular de su pareja para espiar qué habla y con quién. O peor aún, le inicia una sesión de Whatsapp web para llevar un mejor registro.

Cuando todo está bien, de un momento a otro se molesta porque sí, porque no y por si acaso.

Le arma un espectáculo si llega a cambiar su foto de perfil de cualquier red social por una en la que no están juntos.

Cada vez que se pelean dice: “¿tú ya no me amas, cierto? ¿me quieres terminar?”

Quiere y tiene que conocer a toda su familia cuando tan sólo llevan saliendo un par de meses.

Entre sus cuestionarios iniciales no falta la pregunta: ¿con cuántos hombres te has acostado?

Marca territorio cada vez que le dan la oportunidad de hacerlo (sea con un beso frente a alguien o publicando una foto diciendo lo enamorado que está y que es el único que tiene la fortuna de estar a su lado).

Le puede intersar: Cómo evitar que una mujer se aburra en la cama

Le dice que es “el amor de su vida”, cuando llevan menos de un año en la relación.

Si hay una discusión y acepta que es quien cometió el error, dice “yo sé que me equivoqué pero también quiero que me pidas perdón por tu actitud”.

Reclama si lo ve en línea en Whatsapp y no le contesta el mensaje inmediatamente. De hecho, le da un deadline de responderle en menos de una hora porque, de no hacerlo, significa que “no tiene tiempo para su relación”.

Le calcula exactamente tiempos de salida y de llegada a los sitios donde va.

Derecho de autor: studiostoks / 123RF Foto de archivo

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.