No aparece por ninguna parte la mujer vallenata, más bien comercial, que había sido Adriana Lucía. Cambió más que las versiones de Yidis. Motor de su metamorfosis es Carlos Vives, que la lleva por el camino de la buena música, aunque ella debería fijarse el propósito de no caer en la tentación de cantar a lo Vives.

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