Suele pasar: usted está tranquilo en cualquier bar, escuchando rock, y de pronto se antojó de pegarse una buena bailadita. Entonces le tocó pedir la cuenta, ir hasta el parqueadero para sacar el carro y buscar otro lugar donde enrumbarse. Si se decide por Alma, el nuevo sitio del norte de Bogotá, irá a la fija. ¿La razón? Su concepto se basa en que la gente pueda escoger el ambiente que más le guste. En el primer piso, los viernes y los sábados, encontrará un espacio acogedor con música suave —pop y lounge— si el plan es endulzarle el oído a su pareja. Ya con unos whiskies encima, lo mejor es demostrarle a ella sus dotes en la pista de baile del segundo piso, diseñado exclusivamente para que se desordene fuertemente al ritmo del siempre necesario crossover. ¿Y si la dejó mareada? No importa, porque también suele pasar. Llévela al tercer piso donde hay una terraza en la que podrá, literalmente, saldar la conquista. Para destacar, los espacios tipo zen que hay en el primer y tercer piso, con piedras y agua, para que su alma se sienta cómoda y relajada en medio de la fiesta.

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