En 1901 James Buchanan creó lo que literalmente

fue su joya de la corona durante mucho tiempo. Se trata del whisky Buchanan's Red Seal, que nació a principios del siglo XX para celebrar la coronación del rey Eduardo VII. Y durante 95 años este mismo whisky fue producido para el consumo exclusivo de los miembros de la realeza británica, hasta que en 1996 la compañía escocesa decidió dar a conocer al mundo esta mezcla, caracterizada por venir de las mejores barricas de la destilería Dalwhinnie, lugar donde el maestro mezclador alcanzó un blend de sabores de maltas redondas, afrutadas, un poco cítricas y con sutiles tonalidades dulces, de carácter fuerte y un delicado final. ¿El resultado? Un whisky catalogado como Scotch Blended Whisky Non Aged, segmento que solamente es alcanzado por los whiskies más finos y más sofisticados. Por eso, si usted quiere sentir cómo es eso de tomar decisiones desde el trono real del palacio de Buckingham, tómese un trago de estos y prepárese para reinar. .

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