Mónica Lizaralde, chef graduada del Instituto Superior Mariano Moreno de Gastronomía y pasante de Harry Sasson, merca una vez por semana, cree que el ajo es un ingrediente indispensable y hace poco probó por primera vez las ancas de rana, que no le gustaron mucho que digamos. Prefiere las cocinas integradas a las salas —como en Estados Unidos—, está convencida de que el espacio ideal para cocinar debe estar lógicamente distribuido y debe tener todo al alcance de la mano. Así, dice ella, se logra juntar lo social con lo culinario. Y gracias a esta forma de pensar, desde noviembre pasado, maneja el Centro Gourmet Kitchen Aid, un lugar agradablemente decorado y dotado con toda la tecnología necesaria para que usted pueda armar, sin muchos aspavientos, el plato de su vida. Allá podrá matricularse en cursos cortos de un mes o diplomados de tres meses, y también organizar sus reuniones empresariales o de amigos, sabiendo que al final aprenderá a montar cualquier plato y, lo mejor de todo, comérselo. No es necesario que usted sepa pelar cebollas o que distinga entre las alcaparras y las aceitunas; en el Centro Kitchen Aid le enseñarán, paso por paso, todos aquellos secretos importantes para hacer una buena cena y quedar muy bien cuando quiera remangarse los puños y ponerse el delantal.

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