A diario, a SoHo.com.co llegan cartas de ciudadanos cansados de todo tipo de abusos cotidianos: carros de escoltas mal parqueados, tumbadas en restaurantes, negligencia de servidores públicos, el ‘usted no sabe quién soy yo‘ de cada día y un largo etcétera de injusticias con las que debe lidiar el colombiano de a pie porque sí. Por eso decidimos darles su espacio para publicar su inconformismo.
¿Quiere denunciar algo? Háganoslo saber escribiendo al e-mail convocatoria@soho.com.co  o en nuestras cuentas de Facebook y Twitter con el hashtag #SoHoDenuncia.

Empezamos con el siguiente caso.

A solo una semana de firmarse la Ley de Maltrato animal en Colombia, el caso de un caballo que se desploma en Cartagena ha causado polémica en todo el país. A propósito de esta noticia, a SoHo.com.co ha llegado, entre otros, este sentido testimonio de nuestra lectora Paula Trujillo, desde La Heróica, quien está cansada de ver el desplome constante de caballos agotados por las calles de la ciudad. Reproducimos tal cual su carta:

DESPLOME DE CABALLO COCHERO(PARTE2)

"Mientras de fondo suenan las notas del Festival Internacional de Música, cae en el Parque Bolívar de Cartagena un caballo. La ciudad de todas las bellezas, la que vienen buscando aquellos turistas que montan en el coche, observa silenciosa … es sólo un caballo más como el que cayó ayer o el que caerá mañana. Alguien grita “asesinos, maltrato animal…” mientras una joven local le responde, también con gritos, que se calle, que fue culpa del animal resbalarse y le arrebata y arroja al suelo el celular con el que está fotografiando la escena … no le conviene a la ciudad de todas las bellezas que se registre, que se denuncie.

Luego de varios minutos de dolor del animal,  impotente en el piso sin poder pararse por el peso y ataduras del coche, es liberado por varios hombres que se acercan. Al ponerse de pie éste es de nuevo atado para que pronto un grupo de turistas cumpla con toda normalidad el recorrido por una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad,  sin importar si el caballo está sediento o fatigado un 12 de enero que “termina la temporada alta”. ¡Cuán inconscientes hemos sido al hacer alguna vez “este paseo tradicional”! ¿Qué diría la Unesco de esto? ¿El maltrato hará parte del check list de lo patrimonial? ¿Cultura y turismo “maridan” con maltrato? ¿Qué tanto de “práctica colonial” hay en los cocheros? ¿Qué dirán la Ministras de Cultura y Comercio, las directivas Fontur, Procolombia y del Buró de la ciudad? ¿Qué dirá el nuevo Alcalde?

Aquí todos somos cómplices: el cochero que tira del animal, el turista que sube con sus hijos para luego hablarles de “amor a la naturaleza”, el hotel o el crucero que promueven estas rutas, los que no gritamos ni denunciamos en las calles, y los gobiernos locales y nacionales que argumentando o la generación de empleo o el city marketing no lo prohíben (quizás también sea “bueno callar” y dedicar unos minutos a lanzar "un programa que verificará el estado de salud de los caballos" … además  “esos votos son claves”).

¿Es este el peor de los maltratos que silenciosamente suceden cada segundo en Cartagena? Sin duda no, pero sí es el que motiva estas líneas pues en la ciudad de todas las bellezas, Cartagena, caben también todos los maltratos: el de la niña prostituida, el del ciudadano al que le han robado sus impuestos eternamente sin que las obran lleguen a su localidad, al turista al que el taxista sin Dios ni taxímetro cobra lo que quiere, al niño que crece condenado a la pobreza, y el del caballo que cae una y otra vez para el “gozo” momentáneo del turista. Cartagena y los cartageneros parecen sumidos en un síndrome de Estocolmo: enamorados del maltrato y del maltratador mientras arrebatan el celular de quién denuncia o lo tildan de "apátrida".

¿Cuándo la ciudad que maltrata terminará por devorar a la de todas las bellezas? Mientras La Habana empieza su camino con los ojos del mundo puestos para ser el nuevo centro del Caribe, la Cartagena de todas las injusticias sociales no es contenida, los huecos se eternizan, las calles son invadidas por vendedores ambulantes, las basuras se multiplican hasta en las Islas del Rosario, los #‎pobrescarritos invaden un espacio público en el que la ley no existe, y todos bailamos por un instante con la ciudad de todos los maltratos  … ¿cuánto le quedará de vida a esta Cartagena? Un día, tristemente no muy lejano, todos los que danzamos en concubinato con estos maltratos, todos los que gritamos “cállense” nos quedaremos ahogados en la basura y en el olvido, y la ciudad de todas las bellezas dejará de ser “buen negocio” para el hotelero, para el gobernante, para el restaurantero y hasta para el cochero … porque claro, fue culpa del caballo caerse!"

Paula Trujillo
@PaulaTrujilloPT
Cartagena de Indias, enero 13 de 2016

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