1. Además de futbolista y técnico, se recibió de médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Allí, uno de sus profesores fue Bernardo Houssay, Nobel de Medicina en 1947. A lo largo de la carrera, Bilardo perdió un solo examen, de Farmacología, que aprobó en una segunda instancia.
  2. Bilardo estuvo a punto de morir ahogado a los 16 años. Un día de verano, nadaba junto a dos amigos en las aguas traicioneras del Río de la Plata y una correntada los sorprendió. Bilardo y otro amigo, Ardilla, fueron rescatados por un hombre que, por casualidad, pasaba en un bote. El tercer muchacho, Lito, fue tragado por el río. Su cadáver apareció en la playa la mañana siguiente.
  3. Bilardo conoció a su esposa, Gloria, en un velatorio. Había muerto una tía y Carlos se encontró en la sala del velorio con su hermano Jorge, que había acudido junto a su novia y una amiga de ella. La amiga resultó ser Gloria. Carlos y Gloria se pusieron a conversar y, cuatro días más tarde, tuvieron su primera cita.
  4. Cuando Argentina llegó a Torino para enfrentar a Brasil por los octavos de final de Italia 90, Bilardo descubrió que en el hotel se celebraba una boda. En Italia hay un dicho que le habían mencionado sus abuelos: “Fidanzata porta fortuna”, “la novia trae suerte”. Por eso, mandó a los jugadores a sacarse fotos con la novia, y hasta le pidió un ramo de flores. Al día siguiente, Bilardo comprobó que, en efecto, “la novia trae suerte”: Argentina ganó con un golazo de Claudio Caniggia.
  5. Calógero Bilardo solo fue a ver un partido de su hijo Carlos como técnico, cuando Argentina empató 1-1 con Paraguay, a pocos días de la eliminatoria para México 86. Al terminar el amistoso, algunos hinchas se quedaron para insultar al DT, y Calógero se abrió paso entre decenas de personas para rogarle que dejara su puesto. Carlos respondió: “No te preocupes, esto lo voy a arreglar”. Un año más tarde, ganó con Argentina el Mundial. 
  6. Unos días antes de que Estudiantes enfrentara a Manchester United por la Copa Intercontinental de 1968, Bilardo sufrió una irritación en los ojos. Le pidió a un asistente del médico del plantel que le aplicara un colirio, pero el hombre se equivocó y le dio unas gotas que dilatan las pupilas. Casi ciego, acudió a un oftalmólogo para hacerse un lavado de ojos, pero no mejoró. El día anterior a la primera final, debió entrenarse con anteojos oscuros porque el sol lo cegaba. Pudo enfrentar al equipo inglés solo porque el encuentro fue nocturno, aunque cada vez que miraba hacia las luces del estadio se le nublaba la visión.
  7. La tarde anterior al debut de Argentina en México 86 frente a Corea del Sur, Bilardo y sus jugadores fueron a pasear y entraron a un café. Como el arquero Nery Pumpido era el único que había cambiado dólares por dinero mexicano, pagó todo. Luego de que Argentina venciera a los asiáticos 3-1, Bilardo ordenó que la “cábala” se repitiera antes de cada choque. El pobre de Pumpido debió pagar la cuenta seis veces más. Al final, poco le importó: se consagró como el arquero titular del campeón del mundo.
  8. Cuando asumió como técnico de Deportivo Cali, notó que uno de sus jugadores actuaba extraño. Bilardo conversó a solas con el futbolista, que terminó por reconocer que el problema era que quería tener un hijo pero su esposa no quedaba embarazada. Entonces decidió acompañar a la pareja a un especialista, que les recomendó la terapia apropiada. Con él, el entrenador hizo una excepción respecto a las concentraciones y al sexo antes de un partido: la noche anterior a un encuentro, la mujer estaba en los días de ovulación, por lo que le permitió irse con ella. Con el tiempo, consiguieron lo que tanto habían anhelado. Bilardo recuperó a un gran jugador, salvó un matrimonio y, además, recibió un regalo muy especial: la pareja bautizó Carlos a su bebé.
  9. Bilardo rechazó la medalla que recibió por ser el técnico campeón del mundo en México 1986, convencido de que no la merecía por haber sufrido dos goles desde sendos tiros de esquina. Cuando retornó al vestuario, se la descolgó y la tiró hacia atrás. Nunca supo quién se la quedó. 
  10. Mientras dirigía a Estudiantes en 1982, el equipo jugó un partido en Tucumán. Frente al hotel había una iglesia que, cada hora y desde muy temprano, hacía sonar sus estridentes campanas. ¡Los futbolistas no podían dormir! La cuestión se solucionó cuando Bilardo le ofreció al sacerdote una generosa “donación para los pobres” a cambio de silenciar el campanario. El cura aceptó, el plantel descansó y Estudiantes eliminó de la competencia a San Martín de Tucumán.
  11. Las camisetas azules que utilizó Argentina para enfrentar a Inglaterra en los cuartos de final de México 86 fueron diseñadas de afán por el propio Bilardo. “Uno de los detalles que descubrí contra Uruguay en octavos fue que las camisetas que nos había dado el patrocinador eran muy pesadas para el tremendo calor que hacía y tenían el cuello muy cerrado. Como con Inglaterra se determinó que otra vez debíamos vestir de azul, hablé con el enlace del plantel en México para tratar de confeccionar un juego nuevo que no sofocara tanto a los jugadores. Él consiguió una tela ligera con un tejido más abierto, que la cosieron unas costureras. Era más brillante y clara. Los números se hicieron con unas lentejuelas grises”. Con su nueva indumentaria, Argentina derrotó a Inglaterra por 2 a 1.

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