Comienzo por recordarle que Andrés Felipe Arias ya sonó para candidato a la alcaldía. Como todo apunta a que el año entrante Uribito no tendrá qué ponerse a hacer, creo que en sus manos está que el electorado no castigue su gestión votando por un candidato aún más conservador. Pensando en eso, le sugiero lo siguiente:

Lo primero es figurar menos. De verdad no es necesario estar presente —para que lo aplaudan— cada vez que abren una resma nueva de papel en una oficina distrital. Mire que no es buena idea echarse de enemigos a Jean Claude Bessudo y a Lolo Sudarsky, quienes se están sintiendo desbancados y, peor, andan con el cuento de que ellos también pueden ser alcaldes.

También es clave que mantenga a raya las malas compañías. Alquile uno de los globos que echó el año pasado (los del bicentenario, digo) y meta en la canastilla a esos amigos que se la pasan tomando tinto en su despacho. Para convencerlos dígales que piensa implementar el metroglobo y que el contrato para operarlo está ahí pagando, pendiente de adjudicar. Justo antes de arrancar, brinque de la canastilla y suelte el globo. La ciudad se lo agradecerá.

Dedique más tiempo al trabajo. Como supongo que no se baña con las manillas puestas, le propongo guardarlas y dedicar el tiempo que le toma cada mañana amarrárselas a ver qué se puede hacer para que las licitaciones del distrito no tengan tantos cuestionamientos. El zar anticorrupción se lo agradecerá con una manilla nueva.

Sigamos. Temo que tanta obsesión por el metro no lo deja en paz. Para eso, lo mejor es juntar a los vendedores de metros que ahora despachan en el bar Chispas del Tequendama y pedirles que declaren al monorriel del Parque Jaime Duque "Metro Incomprendido de Bogotá". Si no se le miden, les ofrece unos blackberries y sale.

Me da miedo, le confieso, que tanta insistencia con la Bogotá Positiva degenere en una Secretaría de la Actitud Positiva a cargo de Jorge Duque Linares. Esto puede llevar a que a sus funcionarios les dé por responder, sonrientes y pulgar derecho arriba, "¡Positivo!" a cualquier cuestionamiento: ¿Que hay más apartamenteros? "¡Positivo!". ¿Que aumentaron los atracos? "¡Positivo!". No. Temas como el de la seguridad ciudadana no pueden terminar en las garras de la autosuperación, porque ya sabemos que para ellos, como para usted, todo es percepción; ver el vaso medio lleno o medio vacío. Por lo pronto, deje de andar regalando llaves de la ciudad: corre el riesgo de que les saquen copia.

Eso sí, le reconozco su gallardía. No cualquiera tiene el gesto de darles trabajo a los seguidores de sus rivales. Usted lo hizo contratando a miles de peñalosistas en su campaña pedagógica para reforzar el aprendizaje de los puntos cardinales. Me refiero a esos valerosos bogotanos que se paran en la Séptima sosteniendo cartulinas que dicen "Norte, Sur, Oriente, Nororiente". Y digo peñalosistas porque no creo que usted someta a sus amigos a esa tortura.

También le reconozco que le haya apostado a la descentralización delegando en familiares, aliados políticos, algunos gremios y, sobre todo, en los zares de los taxis su tan mentado gobierno de la ciudad. Y va un reconocimiento también a su olfato de estratega, a su política de tener de su lado a los más poderosos permitiéndoles parquear sus burbujas en andenes, vías arterias o ciclorrutas.

Usted es también un tipo astuto. En lugar de ponerse a expropiar clubes o de subirse en la vaca loca de la cultura ciudadana ha sabido ir a la fija, siguiendo la senda que recorrió otro delfín y que lo llevó a la presidencia. Solo una cosa: organice otro concierto de conciertos si quiere, pero, por favor, no le haga caso al que le diga que es de buen agüero torcerle otra vez los peraltes al puente de la 92.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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