1. Ufanarnos de que somos inteligentísimos y hablamos un castellano modelo, mientras recordamos que los venezolanos nos parecen brutísimos. De remate: aseguramos que Venezuela, como decía Bolívar, es un cuartel y Colombia una universidad… lo habrá dicho Andrés Eloy Blanco o tal vez Juan Montalvo, pero no Bolívar. Y si Venezuela es un cuartel, bien podrían decir los venezolanos que esto es un ‘cartel‘.

2. Bautizar a un niño, como si nada, Radamel Falcao.

3. Divorciarnos en una notaría.

4. La cuña radial en que el sargento Julio César Buitrago, liberado en la Operación Jaque, asegura que, después de diez años de cautiverio, el mejor cambio que encontró es el derecho a la salud de los colombianos. ¿Ya habrá leído el pobre sargento los decretos que en Palacio redactó Palacio, Diego?

5. Ofrecerles a los atletas que triunfan en el exterior una casa y terminar, años después, entregándoles un rancho maluco.

6. El video de campaña de Gregorio Pernía, donde muestra a un enano para asegurar que lo suyo es la grandeza. Y, antes, Pernía cogiéndose los genitales con una mano para una sesión de fotos en Elenco (por no mencionar que le dijo a El Espectador que su mentor en la política fue Luis Carlos Galán).

7. Negociar cachorros en los semáforos.

8. Decir, como Moreno de Caro, que se hizo conservador cuando compró un apartamento al lado del de la familia de Álvaro Gómez.

9. Todas las impulsadoras de supermercado.

10. ‘Cabezón‘, ‘Botalón‘, ‘Peluca‘, ‘Memín‘, ‘Iguano‘, ‘Moña‘, ‘Chuky‘, ‘Bam-Bam‘, ‘Macaco‘… y todos los demás alias de los paramilitares.

11. Aceptar que el ex ministro de Defensa al que le metieron la goleada bárbara de los falsos positivos esté listo para graduarse de presidente.

12. Ir a ver cómo son los muertos en la exposición Bodies, cuando andamos permanentemente viendo muertos por todas partes.

13. Poner duendes en los jardines.

14. Cantar el japiberdi "hasta el año tres mil".

15. Llamar a Nelly Ávila, alias ‘Karina‘, gestora de paz o, peor aún: doctora Karina. Y votar por Iván Rojas, para "darle una mano" en sus aspiraciones políticas.

16. Buscar conocidos en las páginas sociales.

17. Despedirnos telefónicamente preguntando "¿con quién hablé?".

18. Agotar la boletería para ver a Ricardo Arjona.

19. La decoración del set de los programas que juegan la lotería después de las 10:00 de la noche en televisión.

20. Llamar a presidentes y ex presidentes por su nombre: Ernesto, César, Andrés, Belisario, Álvaro…

21. Intercalar en la conversación palabras del inglés como man, hello, please, baby, bye, nice, new, stop, thanks o house.

22. Hacer hojas de vida en las que se presentan resúmenes en primera persona sobre las habilidades del protagonista del documento.

23. La estética del último disco de Shakira.

24. Llevarse el jabón del motel.

25. Usarlo en casa.

26. Traer uno de regalo para un amigo.

27. Hacerle barra a la Equidad. O hacerse chuzar de alguien por hacerle barra a la Equidad.

28. El comercial del protector solar Sun Day‘s, rodado en piscinas de Melgar.

29. El sentado de niño regañado del presidente Uribe.

30. Presumir de que hay un colombiano en todas partes: desfilando para Stella McCartney, piloteando el Endeavour, acostándose con Anthony Hopkins, escribiendo las cartas del Papa…

31. Casarnos en un restaurante carísimo con ceremonia budista, o en una finca con rito celta (incluido círculo de poder y novia disfrazada de la hija del Señor de los Anillos).

32. Comprar un carro común y pascual, de línea familiar, y engallarlo con rines desproporcionados, alerón trasero y guardafangos tan gruesos como Valeriano Lanchas.

33. Ponerle un cactus al computador. 

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