Qué es Bruto: los transeúntes desprevenidos jamás se imaginarían que detrás de los cilindros de concreto y la carpa movible estándar de cualquier restaurante capitalino se encuentra un restaurante-bar, que más que un sitio para ir a comer es una experiencia completa: excelente música, muy buena comida y un ambiente distinto al de otros sitios de la ciudad. Se llama Bruto porque es crudo, tosco y real, como sus chefs describen la comida vasca, es decir, de la tierra.

Un poco sobre la comida: es comida vasca, es decir, de la región nororiental de España. Según uno de los chefs de Bruto, Lucho Carrión, las características más arraigadas a la comida de esta región son el respeto por la materia prima, el protagonismo de los sabores y el uso de pocos ingredientes.

Cómo se debe comer:
vale la pena compartir. Pida al centro de la mesa varias entradas (aquí, pintxos) y algunos platos fuertes.

Tenga en cuenta:
los precios parecerán razonables a primera vista: croquetas de calamar a $9500, orejas de cerdo con puré de camote a $11.500 y patatas bravas a $10.000, pero son raciones pequeñas y para quedar satisfecho tendrá que pedir bastantes.

Puntos por: la selección musical, diseñada por Pizarro, que tiene como hilo conductor el folk y el blues. Aquí, usted podrá oír desde gypsy jazz hasta delta blues. También hay un espacio destinado para la música en vivo donde se presentan grupos que se enmarcan dentro de esta misma tendencia.

Una mesa: la del último piso en la que se pueden sentar 16 personas. Usted podrá hacer eventos, más o menos privados.

Mire bien: el baño. Es tan grande que parece un cuarto y la decoración es impecable.

Cómo le fue a SoHo: empezamos con las patatas bravas, crocantes y ligeramente picantes (si el picante no es lo suyo, no las pida); las orejas de cerdo, crujientes y dulces, un plato que vale la pena pedir para compartir, pues puede ser muy hostigante para una persona, y el pulpo a la parrilla con ensalada de garbanzo, que estaba buenísimo aunque les faltaba un poco de sabor a los garbanzos. De plato fuerte pedimos el solomillo asado con verduras braseadas, que estaba suave y contrastaba bien con las verduras. Adicionalmente, pedimos de postre la crema de queso Idiazábal con bocadillo y nueces. Este final de comida no se lo recomendamos sino a las personas que conocen este sabor, pues sospechamos que es un gusto adquirido a lo largo de muchos, muchísimos años.

Aliste la billetera: entradas desde $9500 hasta $34.000 y platos fuertes desde $28.000 hasta $75.000.
Dirección: Cra. 10A n.° 70-50
Teléfono: 2490314 / cel: 321 2624443
Valet: $16.000 (el parqueadero más cercano es el de Carulla de la calle 70 con 10A)

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