En el mercado hay de todo. Con 150.000 pesos uno puede comprar un celular que hace unos años hubiera costado 7 veces más. Pero también hay otros que llegan a costar casi cinco millones de pesos, lo mismo o hasta más que una moto de baja gama.

Y es que según Euromonitor —una empresa global que se dedica a la investigación de mercados— en 2018 se venderán en Colombia cerca de 9.7 millones de smartphones, esto es 26.575 dispositivos… ¡al día! Básicamente, nos enamoramos de nuestros teléfonos. Siga leyendo para que no desenamore rápido de su compra.

 

Amigo el ratón del queso

La fidelidad es muy bonita, en serio que sí. Tanto en los equipos de sonido como en las relaciones, la alta fidelidad es una cualidad que asegura una excelente experiencia, pero no es así en el mundo de la tecnología. Con tantas opciones en el mercado, apegarse a una marca es, sinceramente, una tontería. Esto es especialmente cierto en el mundo Android, en el que cada app descargada (incluso las pagas) se sincronizan en el Play Store, las conversaciones de WhatsApp se pueden copiar en Google Drive y los contactos con el correo de Gmail. Fíjese mejor en opciones más que en marcas.


Prepárese para una relación abierta

Este punto tiene mucho que ver con el anterior, abra un poco la mente. Xiaomi —una marca china de electrónicos— hace excelentes teléfonos a precios increíbles, Asus tiene unas cámaras que son la envidia de otras marcas, Sony tiene chips de sonido dedicados y los colores de las pantallas de los LG son vibrantes como pocos. Simplemente explore otras opciones, tómese el tiempo, averigüe, vea reseñas y dese cuenta que hay muchas más opciones que Samsung o Apple en el mercado.


Hay algunas opciones que mejoran con los años

Contrario a lo que pueda creerse el último lanzamiento no es necesariamente el mejor. Si quiere un buen celular sin gastar demasiado, mire las opciones del año pasado. Normalmente entran en promoción o en rebaja en orden de hacerle espacio al último modelo pero siguen siendo excelentes equipos. El Samsung Galaxy S8 y S7 son grandes ejemplos de esto. Eso sí, ‘googleé’ un poco y averigüe cuáles fabricantes actualizan hasta la última versión del sistema operativo para que no se quede con un dispositivo que no pueda usarse en poco tiempo. Con marcas como Sony o Apple va a lo seguro en este tema, pues estas se aseguran que la mayoría de sus equipos lleguen a las últimas versiones de Android y iOS respectivamente.

 
No eres tú, soy yo

Antes de que el vendedor del almacén comience a hablarle de miliamperios y megapíxeles, pregúntese cuál será el uso que la piensa dar a su teléfono y tenga claras tres cosas. Primero, con los actuales niveles de exigencia de sistemas operativos como Android, menos de dos Gigas de RAM no sirven para mucho. Segundo, 16 gigas de almacenamiento (tanto en iOS como en Android) se le van a llenar con 3 apps y 4 canciones. Tercero, innovaciones como “cuerpo de metal”, “3D Touch” o NFC —una tecnología de comunicación inalámbrica— realmente no son tan nuevas sino más bien son excusas para cobrar un poco más.

Si del cielo caen manzanas…

Si se decide por un Apple tenga en cuenta que son excelentes teléfonos —aunque es difícil justificar sus precios— y esto hace que sea una de las marcas que menos se desvaloriza con el pasar de los años. Pero por esto mismo los compradores de segunda mano son quisquillosos a más no poder. Las relaciones con un iPhone son tormentosas, costosas y el amor se acaba a eso de las 5:00 p.m. (y la batería también), por lo que la compra de un buen vidrio templado, carcaza y el hecho de guardar como tesoros sagrados la caja, calcomanías y manuales son acciones obligadas si está pensando en venderlo más adelante.

Felipe Sánchez

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