Cuando uno llega a los 50 años de edad muchas cosas dejan de sorprender. Y más si uno vive en Colombia, la tierra donde se dan silvestres los Valencia Cossio, los Hernanes Andrade, los Jorges Noguera, los Juanes Manueles Santos, que no tienen ni idea de conjugar el verbo renunciar y desconocen por completo el significado del concepto "responsabilidad política". Tierra donde se dan silvestres los Jojoy, los ‘Francisco Galán‘ y los Negros Acacio, que asesinan campesinos a nombre de la liberación de los pueblos oprimidos.

Pero, ¿cómo explicarle a un niño que está en la edad del "¿por qué? ¿y por qué?" esas singularidades (por utilizar un eufemismo propio de los físicos) que suceden por estos lados?

Estos son apenas algunos ejemplos tomados al azar.

¿Cómo explicarle a un niño que Alexis García, ese señor muerto de la risa que celebra en la pista atlética del estadio Atanasio Girardot con el Tino y Aristi no es del Nacional sino, por el contrario, es el técnico de La Equidad, el equipo que acaba de perder con Nacional la final del campeonato colombiano? ¿Cómo explicarle que en ese mismo instante sus jugadores sufren en silencio la derrota mientras él los deja botados en el vestuario?

¿Cómo explicarle a un niño que el aeropuerto de Ibagué, la Capital Musical de Colombia, se llama Perales, que es un baladista español?

¿Cómo explicarle a un niño que la escudería McLaren, la misma que ha triunfado en escenarios míticos como Silverstone, Monza y Mónaco, fue incapaz de preparar un vehículo para hacer un show en los alrededores del Parque de la 93 y que el flamante vehículo se les dañó al dar apenas un par vueltas a menos de 50 kilómetros por hora?

¿Cómo explicarle a un niño que las autoridades y las fuerzas vivas de Manizales le dieron las llaves de la ciudad al equipo de periodistas de Fox Sports por el simple hecho de transmitir la final de la Copa Libertadores de América? ¿Cómo explicarle que los jugadores del Once Caldas desguazaron el trofeo mientras daban la vuelta olímpica

 ¿Cómo explicarle que en esa misma ciudad la llegada de la primera escalera eléctrica, en 2003, causó una conmoción similar a la que provocó la llegada de Charles Lindbergh al aeródromo de Le Bourget a bordo del Espíritu de St. Louis?

¿Cómo explicarle a un niño que Gabriel García Márquez, autor de la frase "Colombia es el mejor vividero del mundo", viva desde hace siglos en México, en Barcelona? ¿Y que Juanes, el parcero número uno de Colombia, el primero en la fila para exhortar las maravillas de la ubérrima Colombia de los anuncios de Colombia es Pasión no vive en medio de la libertad que perfuma las montañas de su tierra, sino en Miami?

¿Cómo explicarle a un niño que ese edificio que lleva el prepotente y arrogante nombre de Julio Mario Santo Domingo, donde funciona la Facultad de Administración, la más arrogante y prepotente de la de por sí muy arrogante y prepotente Universidad de los Andes, se ganó el Premio Nacional de Arquitectura y a los 15 días un viento típico de agosto y septiembre se llevó la fachada, como si se trataran de unas tejas mal instaladas en una vivienda de autoconstrucción?

¿Cómo explicarle a un niño que cuando los magnates se quiebran, esas deudas las paga la sociedad a través de sus impuestos pero que, cuando esos mismos magnates obtienen ganancias de miles de millones de pesos, esas sí son privadas y no las comparten con absolutamente nadie?

¿Cómo explicarle a un niño que cada vez que abren la boca Piedad Córdoba y Hugo Chávez, las voces más reconocidas de la oposición, sube de manera automática la favorabilidad del presidente Uribe?

¿Cómo explicarle a un niño que ese gobierno, el que se vanagloria a cada instante porque las Farc están derrotadas, es el mismo que ve infiltrados de las Farc en cuanta protesta se organice en el país y justifique con el argumento de que las Farc están hasta en la sopa que el Ejército y la Policía invadan los resguardos indígenas y le disparen a la población indefensa?

¿Cómo explicarle a un niño que ese busto tan grande, el más grande que existe en Bogotá, el que está en la avenida del Ferrocarril junto a la calle 94 honra la memoria de Laureano Gómez, uno de los responsables políticos de la Violencia conservadora que asoló a Colombia en los años 40 y 50?

¿Cómo explicarle a un niño que ese país tan bonito donde vive es el mismo donde se sucede el horror de los desplazados, los desterrados, los desaparecidos y ahora el de los falsos positivos?

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