Me han pedido que sea una catadora de condones. Debo decir que acepté demasiado rápido. Tal vez he debido dudar un poquito, como para mostrar pudor. Pero la idea es fantástica y el pudor nunca me ha parecido una cualidad.

Catar es gustar un producto con atención, someterlo a los sentidos, intentar conocerlo buscando sus defectos y cualidades, estudiar, analizar, describir, juzgar y clasificar. Son demasiados verbos que no pueden usarse en simultáneo al verbo tirar, porque un orgasmo seca la lengua y uno olvida las palabras, no tiene sujeto ni predicado. Por eso vamos a cambiar los verbos: poner, lamer, entrar, sentir, venir, volver, y cuando vuelva pensaré, mientras miro largamente el techo blanco de mi cuarto, en qué fue lo que hice, y en cómo y cuándo volverlo a hacer. 



Vamos catar condones, seis condones. Los llamaremos el líchigo, el de puntitos, el de amaretto, la chuspa, el condón peluca y el del anillo.

Lo siguiente que debe conseguirse es un, eerm, ¿probador de condones? Es decir un mancito que se los ponga porque si no cómo hacemos. Llamémoslo Sujeto de Prueba 1 (SP1). Mantendremos esta denominación a lo largo de este estudio, porque siempre son seis polvos, y si doy el nombre del probador, corro el riesgo de que mi mamá lo invite a almorzar.

¿Seis condones?, pregunta entusiasmado el sujeto. Seis, le digo.

El condón líchigo es el referente de prueba porque es el que saca Profamilia, es decir, el clásico, el condón más comprometido, que encarna en el látex una filosofía propia. El líchigo no nos produce tanta curiosidad. Ambos lo hemos probado, yo tuve un novio que creía en la causa socialista, es decir, era un tacaño, y siempre compraba esos condones Piel.

Así que usaremos el de puntitos... Mejor si me haces la paja así como quien no quiere la cosa —le digo—, y el sujeto obediente, con el que estoy tan rico en las cobijas, pasa la mano por mi ombligo hacia dentro de mis calzones. Una cosa llevó (deliciosamente) a la otra. El condón abrió fácil, yo se lo puse porque esto es periodismo de inmersión, y debía (uf) inspeccionar cada detalle. Los puntitos y el relieve no fueron tan obvios al tacto de mis manos. Entró despacito para que yo sintiera la (ah) diferencia. ¿Había… diferencia…? Sí. Un poco más… um… contundente la cabeza; podía atenazarla con mis músculos.

Sábado. El condón peluca nos dio susto. Usamos el de amaretto. Este era un polvo con agenda evidente, pero eso no estaba mal porque nada arrecha más que la anticipación de una mamada. Así que nos sacamos las camisas y le zafé despacito la correa, le puse el condón, porque así siempre es más rico, y mis manos olían a amaretto, y después, cuando él me besaba, mi boca también olía a amaretto. Eso fue bonito.

El domingo el condón peluca se sintió como un deber así que, nerviosos, lo sacamos de la cajita y tratamos de entender cómo era que se ponía. Difícil. Muy seco, afortunadamente había lubricante en la mesa de noche (gracias, Cosmo, por tu sabiduría). El esfuerzo mental fue un turn-off y para mi cerebro, que estaba funcionando a medias, todo el proceso fue extenuante, como cuando uno trata de rebatir el famoso argumento de que "es que ahora se puede viajar por carretera". La extravagancia de este preservativo precede a la verga. Es difícil al comienzo. El caucho es como duro y yo tengo piel delicada. Hay que admitir, sin embargo, que la entrada es con-tun-den-te.

Es lunes festivo. Queremos tirar, pero la chuspa nos da mamera. ¡Al mal paso darle verga! El condón es como una bolsita, como un gorro de baño de hotel… como que se pone y se hala por los lados. La verga queda como una manga pastelera. La chuspa, mejor diseñada que el peluca, trae su propio lubricante y eso siempre es chévere. Entra. SP1 hace caritas. Tal vez es cierto lo que dice el sobre y la chuspita es más sensible (diablos, ¡más delgada! ¿Se irá a romper

). Pero bueno, él parece contento… Es como condón de emergencia para una finca. Una emergencia real, porque su tenencia premeditada hará quedar muy mal al portador.

Para hacer un break de las rarezas pasaremos a los condones de Profamilia, los líchigos. En realidad, eso estuvo bastante bien. Es un descanso que el polvo sea más importante que el condón.



Grand finale: el kit condón + anillo vibrador. Este es un viejo conocido, pero para SP1 no. Yo, que sé lo que me espera, no puedo esperar. Pero hay mucho por hacer. Este es el último polvo. La despedida. Recorremos nuestros pasos preferidos. Un poquito a la derecha, así. Yo ya no puedo más y le pongo el condón. Después el anillito. Prendo el anillito. SP1 hace cara de oh-mi-dios. Y va a entrar. Uf. Mi mente está en blanco. Lo que sucede a continuación solo se puede narrar en onomatopeyas. Es un polvo largo. La verga es como un gran vibrador de carne que para mayor felicidad viene con cuerpo, y manos, y pies, y cabeza, y boca, y ojos. Acaba-mos. Creo que todavía queremos. Pero él ya se vino y parece fuera de combate. Es uno de esos momentos en que los hombres se ven más bonitos, han dejado ir su testosterona beligerante y agachan la cabeza extasiados en su derrota.

SP1 ha sido bueno. Lo he visto levantarse seis veces, y otras seis para ir al baño. He estado catando los condones, pero también a él. Cuento las maderitas del techo. Tal vez sí valga la pena invitarlo a almorzar.

Habría que hacer este experimento con una pareja gay, a ver qué pasa en otros orificios del mundo.


Ranking:

1. G Vibration. Kit condón + anillo vibrador. (¡El ganador!)

Señas particulares: Viene en una cajita un condón bien lubricado y un anillito de caucho que se pone en la base de la verga. Tiene unos turupes especiales para estimular el clítoris.

Pros: Tuerce los ojos. Es in-cre-í-ble. Estimula al tiempo el clítoris y el punto G. Garantiza el polvo con lo mejor de tirar con un man (el man), y lo mejor de tirar con un vibrador (que vibra).

Contras: Algunas vergas se confunden y no se paran. No es para todos los días, se puede pasar de "dicha absoluta" a "¿será que tengo párkinson?".

2. El condón con puntitos. Marca Jäger

Señas particulares: Tiene textura o relieve que supuestamente estimula el punto G.

Pros: La textura se siente, como si la verga estuviera más gordita. Le da un "algo más" al polvo, es como echarle brandy al tinto.

Contras: Tal vez que está diseñado solo para mujeres, los hombres no sienten la diferencia. No hay experiencia compartida. ?

3. Condón Today de sabores (amaretto)

Señas particulares: Huele y sabe a amaretto.

Pros: Inspira una buena mamada.

Contras: Puede ser empalagoso. No sirve para poner cachos porque deja rastro.

4. Condón líchigo marca Piel: el de Profamilia

Señas particulares: Ninguna. Ni muy muy ni tan tan.

Pros: Es un condón silencioso, no toma protagonismo, como los buenos mayordomos "que uno ni se da cuenta de que están ahí".

Contras: ¿Solo le invirtió 3000 pesos al polvo? ?

5. El condón chuspa. Marca Unisex

Señas particulares: Es unisex, pero no entiendo cómo. Fácil de confundir con cualquier otra bolsita.

Pros: Parece que es mucho más sensible, el pro aquí es para los manes.

Contra: Su valor estético es 0. Es mejor no mirar para que no se dañe el impulso.

6. El condón con peluca

Señas particulares: Tiene una cabeza de caucho que se parece al pelo de Lisa Simpson. En los sex shops lo ponen en la sección de trucos y bromas. Viene en varios colores.

Pros: Exige ser valiente y eso siempre es sexy.

Contras: El condón es difícil de poner, no está lubricado, mientras uno descubre cómo ensartarlo en la verga se puede desinflar. La cabeza es dura y puede ser irritante.

Consideraciones finales:

-Los condones están diseñados para las mujeres, SP1 no sintió mayor diferencia entre uno y otro.

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