EL ACERCAMIENTO
 
¿Cómo saber ante qué tipo de mujeres usted tendría éxito?


Mírese en el espejo y responda: ¿de verdad cree que, por ejemplo, puede levantarse a Natalia París? No, ¿verdad? Vaya por lo suyo sin muchas pretensiones. Acá van algunos consejos prácticos: si usted es abogado, no busque una bacterióloga. Si usted es arquitecto, no busque una bacterióloga. Incluso si usted es bacteriólogo, no salga con una bacterióloga. Piénselo. ¿De qué hablan? ¿Cómo será almorzar con los compañeros de trabajo de ella? ¿Le comentan a usted asuntos del trabajo —la muestra que analizaron por la mañana, por ejemplo— mientras come? 

¿Cuál debe ser la primera frase ante una mujer desconocida?

Es muy difícil decir cuáles se deben decir. Por lo pronto, podemos decirle cuáles jamás: nunca trate de entrarle preguntándole si la ha visto antes; no le diga jamás que se le parece mucho a una ex novia, o que se le parece mucho a Valeria, la esposa de Rodrigo Beltrán. Trabaje donde trabaje, no saque la tarjeta de presentación, no sea tonto.

¿Cómo caerle en un restaurante?

Mándele una copa del vino —o del trago que ella esté tomando— con una notica en su tarjeta personal. Acto seguido huya de allí, porque acaba de hacer el oso.

¿Cómo saber si va bien la cosa?

Aprenda a leer el lenguaje corporal: por ejemplo, llévela a bailar y mire qué tan cerca puede estar con ella, qué tanto se pega. Cualquier gesto es un signo: encuentre los significados. Si se acerca a usted al hablar, va bien la cosa. En cambio, si marca una distancia, como cruzar los brazos, por ejemplo, es una mala señal. Si usted se acerca y ella sufre arcadas, también.

¿Qué cartas mostrar en la primera cita?

Depende: si es en un restaurante, la carta de vinos. Si ambos toman, todo será más fácil.

¿A qué restaurante es bueno llevarla en la primera cita?

Llévela a un restaurante tranquilo, en el que puedan hablar, y que sea medianamente play pero no ostentoso: por ejemplo, Wok, en caso de que tenga dominio de los palitos chinos, que, en la medida de lo posible, no debe usar después para hacerse aseo oral. Al menos no la primera vez. Puede llevarla a Crepes, si tiene menos de 14 años. Pero como sea, que se trate de un restaurante de comida liviana. Nada con ajo o étnico o condimentado. Nada de hamburguesas con salsas escurriéndosele entre los dedos ni de llevarla a Tony Romas o lugares en los que deba comer con la mano, chupar, sorber y disputarse las sobras con su invitada.

¿Cómo debe mostrarse en esa primera cita?

Tenga buenos modales, que eso gusta mucho. Ábrale la puerta del carro; déjela pasar primero siempre; en las escaleras, si las bajan, usted debe ir adelante, por si se cae; si las suben, usted detrás y en la medida de lo posible sin agacharse para tratar de verle debajo de la falda. Córrale la silla cuando se vaya a sentar. Sea amable con los meseros. No los llame tocando el anillo de matrimonio con la copa. No lleve anillo de matrimonio.

¿Qué hablar en esa primera cita?

No hable de plata; no hable de carros. No hable, en general, mucho menos de sus ex novias. Pregunte y oiga. Pregunte sobre la vida de ella. Pregúntele sobre lo que piensa de cualquier cosa: de todo. No haga preguntas de vida sentimental. Pregúntele qué música le gusta; siempre funciona aliarse para criticar a alguien que esté cerca haciendo el oso. No tome riesgos: no se burle de los defectos físicos de los demás. No se muestre jodón: no devuelva los platos. No tome mucho, solo hasta el límite de la prenda. Use el lugar común para hablar mal de algunos personajes de la farándula que cualquiera detesta, tipo Moreno de Caro o cualquiera de los Marlon. Pregúntele de su trabajo. Fíjese en eso lo bien que lo hace Marlon Becerra.

¿Cuándo, definitivamente, no debe llamar?

Hay algunos indicios. Por ejemplo: si a la salida de Andrés Carne de Res ella le da las gracias, pero dice que prefiere devolverse en taxi, es mejor que no la llame más.

¿Debe uno volver a llamar después de dejar una llamada perdida?

Llame. Si no le contesta, deje un mensaje. Espere a que pasen unas horas prudenciales y vuelva a llamar. Deje un mensaje de nuevo. Y ya no llame más.

¿Con cuántos mensajes de texto o llamadas comienzan a considerar que uno es intenso?

Con más de tres.

¿Conmueve la llamada maldita, esa que todo borracho hace a altas horas de la madrugada?

Muy rara vez conmueve. Sea como sea, si la hace, llame temprano y pida perdón.

¿Cómo proponer planes raros sin quedar como un idiota?

No proponga planes raros. Siempre quedará como un idiota. El activity day generalmente es el escenario perfecto para hacer el oso.

¿Todavía puede decir uno "quieres ser mi novia"?

¡No sea huevón!

¿Cuándo el levante ya es "oficial"?

Hay dos grandes momentos: cuando lo presenta ante sus amigos y ya, el grado, cuando lo presentan en la casa como quien no quiere la cosa.

¿Cómo disimular si uno es malo bailando?

Baile electrónica o, máximo, merengue, cuyo ritmo se resuelve con un paso fácil, una especie de marcha. No se aviente con locuras, no haga vueltas, no se suelte, no mire el piso mientras baila, no mueva el brazo que sostiene el brazo de ella hacia arriba y hacia abajo, como un pistón; no saque a bailar bailando, aunque sepa bailar. Y rompa el hielo: haga algún chiste sobre su torpeza para bailar.

¿Cómo y cuándo agarrar la mano en cine?

Tantee con el meñique lentamente y ahí se va metiendo.

¿A qué tipo de películas ir y a cuáles no en la primera cita?

A la primera cita no se va a cine. En la segunda o tercera salida, no es mala idea. Vaya a cualquiera que no sea de Chuck Norris. Si logra que sea en su casa, alquile una película bien aburrida, porque eso es síntoma de que se lo van a dar. Ninguna mujer al comienzo de las salidas querrá ir a su casa.

¿Cómo saber que uno puede mandarse a dar el beso sin que le quiten la cara?

Algo de tacto previo. Insistimos en que lea los mensajes corporales. Si ella baja los ojos con falsa timidez y se le acerca al hombro, va bien el asunto. Si en el cine está más pegada a la silla de la otra persona que a la suya, es un mal síntoma. Si en cine pone la chaqueta y la cartera —y aun una muralla con los vidrios rotos en el filo— entre los dos, es mal síntoma. Pero si están bailando, y siguen bailando, es que no hay rechazo.

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