De entrada, no se llamaría Cristiano sino Christian, porque en Colombia en general, y en la costa en particular, tener nombre extranjero es lo máximo. Y el Ronaldo, puesto por la madre del portugués en honor al expresidente estadounidense Ronald Reagan, sería reemplazado por Rolando, en homenaje al bolerista y sonero Rolando Laserie. (Cómo tener el cuerpo de Cristiano Ronaldo)

Con esos antecedentes, y habiendo nacido en Becerril, Cesar, la misma tierra de Martín Arzuaga, la vida de Christian Rolando sería opaca, marcada por la mediocridad y la indisciplina.

No estaría lleno de músculos ni mediría 1,85, sino que sería un fofisano de 1,70, igual que Arzuaga, coterráneo y amigo de la infancia, quien le habría pegado hasta los 12 años por el simple hecho de ser más viejo y grande que él. En lugar de completar los 100 metros planos en 10 segundos (récord nacional) y de recorrer más de 12 kilómetros por partido, sería un pescador de área que quedaría en fuera de lugar en dos jugadas de cada tres, y ayudaría poco, o nada, a presionar la salida del rival.

De todas formas, pese a sus limitaciones, Christian Rolando sería un crack para los estándares colombianos. Y al ser costeño, jugaría en el Junior de Barranquilla, el Real Madrid de la costa caribe. Por llegar al estadio Metropolitano habría desechado ofertas de Millonarios y Santa Fe, porque le habría pasado lo mismo que a Carlos Valderrama: lejos de su tierra y sintiendo el frío de la capital como si fuera el de Alaska, su rendimiento bajaría drásticamente. (Todo lo que podría comprarse con el salario de Cristiano Ronaldo)

Sería ficha de los Char. Fuad sería su padrino y Álex se lo llevaría de correría por todo el departamento del Atlántico para que le ayudara con la cuota de votos. En época de elecciones, Christian aparecería en toda valla, volante y aviso electoral junto al heredero de la dinastía más poderosa de la región. Una vez pasados los comicios, la gratitud del jugador hacia sus mentores sería tan grande que un día al mes haría labores de empacador en los diferentes SAO de la ciudad para deleite de chicos y grandes.

Convertido en ídolo desde el principio gracias a su olfato goleador, instauraría la “Rolandomanía” en toda la costa. Los niños lo imitarían y haría una dupla letal con Édison Toloza, su compañero de ataque, con quien además intercambiaría secretos de belleza y cuidado del cabello.

No sería patrocinado por Nike, Samsung, Tag Heuer, Fly Emirates y Armani, sino por Muebles Jamar, Zodium Jeans, Almacenes Tierra Santa, Lotería El Sinuano y Narcobollo, gracias a haberse consagrado tres veces goleador de la Liga de forma consecutiva. Pese a recibir ofertas de Venezuela, Chile y México, él seguiría fiel a los Char y al Junior. Pero por muy bueno que fuera, su talla e indisciplina le cerrarían las puertas de Europa. ¿Rumores sobre un posible traspaso al Barcelona? Sí, de Guayaquil.

Tomaría de miércoles a domingo a escondidas del cuerpo técnico y los rumores sobre su homosexualidad crecerían a la par de su popularidad, porque en la costa dudan de la sexualidad de cualquier hombre que no tenga dos esposas y tres mozas. Le dirían maricón por todo: los rayitos en el pelo, la depilación láser en todo el cuerpo, usar tangas amarillo pollito durante sus vacaciones en Cartagena y por poner cara de drama cada vez que un compañero no le pasara el balón. De hecho, viviría peleado con Roberto Ovelar y Yesid Mena por haberle quitado un par de goles. (Cristiano Ronaldo una máquina de hacer dinero y goles)

Y hablando de goles, no los celebraría con ese paradito de maricón que hace hoy, sino bailando El serrucho, y pondría a debatir al país sobre la mejor celebración: la suya o el Ras Tas Tas de Cuadrado.

Christian Rolando no sería conocido como CR7 sino como CR17, porque Michael Ortega le habría quitado el número. Tampoco habría salido con Irina Shayk sino con Irene Melo, la señora esa que vende productos adelgazantes. Su lista de romances incluiría a Endry Cardeño (durante un año le gritarían maricón en el estadio por aquel incidente), Isabella Santo Domingo y Katherine Porto. Aunque su relación más sonada habría sido con Silvia Gette, quien, pese a ser la cabeza de Uniautónoma y novia del capitán del equipo, Orlando Niebles, habría caído rendida a los pies del goleador.

En lugar de tres Balones de Oro tendría tres balones gástricos para controlar el peso, y al preguntarle por los mejores entrenadores de su carrera no hablaría de Ferguson, Mourinho y Ancelotti, sino de Julio Comesaña y el Zurdo López, quienes conjuntamente lo habrían dirigido 14 veces.

La vida de este Cristiano Ronaldo descolorido sería igual a la de ahora, pero desarrollada en ese extraño mundo paralelo que es la costa, donde las leyes de la lógica no aplican. Lo único igual que tendrían el Cristiano Ronaldo original y Christian Rolando es que los dos seguirían celebrando sus fiestas de cumpleaños con un concierto privado de Kevin Roldán, con la salvedad de que el cantante no usaría la parranda del costeño para publicitarse, sino que la negaría hasta la tumba.

En lugar de tres Balones de Oro, el ídolo christian rolando tendría tres balones, pero gástricos para controlar el peso. (Los increíbles guayos con diamantes de Cristiano Ronaldo)

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