Un youtuber es uno de esos muchachos que graban videos. Y con distintos tonos de voz. Esa fue mi primera definición de youtuber. Mientras me afianzaba en mi nuevo canal, que para entonces ya había superado los 20.000 seguidores, y a fuerza de observar a mis colegas para imitarlos a modo de parodia, aprendí algunas cosas, que suelto al escabeche para no ponerme trascendental. Aprendí:

- Que el primer video aparecido en YouTube se llama Me and the Zoo, que tiene cerca de 30 millones de reproducciones. (Los 5 youtubers que más dinero ganan)

- Que, aunque tiene apenas diez años de vida —YouTube fue fundada en 2005—, la plataforma —aprendí qué significa plataforma— ha evolucionado de manera drástica, al punto de que es la primera que paga por contenido—según cada país, la visualización de cada video es tasada y pagada al creador— y la primera en convertirse en una base ya no de videos, sino de canales, con lo cual revolucionó el mundo de los contenidos audiovisuales.

- Que cada segundo se suben a YouTube 300 horas de video: ¡300! ¡Por segundo!

- Que el mayor youtuber del mundo se llama PewDiePie, es sueco y tiene más de 40 millones de suscriptores.

- Que el youtuber colombiano con más seguidores —4.490.368, mientras escribo estas palabras— es Sebastián Villalobos, a quien el canal Disney ya reclutó en sus filas; él mismo tuvo la valentía de confrontar el homofóbico proyecto de ley presentado por Viviane Morales contra la adopción igualitaria, con un video en el cual presentaba a sus dos mamás. 

- Que Juan Pablo Jaramillo es otro de los grandes youtubers colombianos, y que en uno de sus videos más recordados hablaba sin tapujos —y con valentía— sobre su homosexualidad. (El youtuber que hace spoilers de Game of Thrones)

- Que los vloggers generalmente hacen retos —retos geniales como reventarse huevos en la frente tras el consabido “piedra, papel o tijera”—; parodias —muchas de ellas de videos musicales—; tags —o videos con una temática personal específica: el tag del mejor amigo, por ejemplo—; tutoriales, sobre todo de maquillaje y peinados, o formatos que han tenido éxito en otros países.

- Que Nicolás Arrieta es otro youtuber con un abultado número de suscriptores —1.559.024—, pero que su talante de joven oscuro, aturdido de tatuajes y de ojeras, lo hace diferente, en especial por su ácido sentido del humor: por tomar del pelo a Juan Pablo Jaramillo, en uno de sus videos más recordados confesaba que él —Arrieta— era heterosexual.

- Que otro formato que cuenta con un éxito abrumador entre los youtubers se llama Unboxing y consiste en encargar un pedido —una compra por Amazon, un encargo a domicilio— y documentar en video la forma en que uno lo abre y descubre su contenido: el único antecedente de grabar paquetes se daba en las películas pornográficas. O en los partidos de Millonarios. (#JeSuisGerman! (en defensa de los YouTubers))

- Que el fenómeno de los youtubers reventó cuando la plataforma era eso: una red de canales, y que desde 2012 la revolución trajo suscriptores (“suscríbete en el recuadro rojo”) y dinámicas nuevas que pondrán en jaque a la televisión tradicional.

- Que los creadores con mayor número de seguidores suelen ser jóvenes que dan trucos para avanzar en diversos videojuegos.

- Que el videojuego más popular se llama Minecraft, tiene un aspecto visual de píxeles reventados, como si todo estuviera filmado con cámaras sin definición, y consiste en construir cosas: casas y cosas, a las buenas o a las malas, un poco con las mismas maneras de Germán Vargas Lleras mientras fue vicepresidente.

- El éxito en YouTube no se mide tanto por el número de visualizaciones de los videos, sino por la retención de audiencia: por cuántos de quienes vieron un video se quedaron para ver el resto de contenido del canal. (Aplicaciones móviles realmente útiles)

- Que la parodia musical es todo un subgénero que puede conducir a la cima con rapidez. Mario Ruiz, uno de los más grandes youtubers de Colombia, saltó a la fama y consiguió cerca de diez millones de reproducciones por parodiar la canción ‘El taxi’, de Pitbull; Jonatan Clay ganó cientos de miles de suscriptores (realmente cientos de miles: saltó de cien mil a más de un millón) tras su exitosa parodia, de niveles mundiales, de la canción de Maluma con Shakira.

- Que los fanes de un youtuber no se comparan con otro tipo de fanes (los de un actor, los de un futbolista) porque en ningún otro formato, como en el de los videoblogs, se consigue un nivel de intimidad y conexión tan profundo.

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