Mestizas, mulatas, arias, zambas, amarillas, negras. Todas las mujeres, no importa su raza ni proveniencia, en empaques finos y curvilíneos, se ven bien y saben bien. Con las cervezas ocurre lo mismo. Las hay rubias, claras como el agua, negras y rojizas. El que sean de un tono u otro depende del grado de fermentación, del tipo de malta con la que son elaboradas o de si son solo hechas a base de trigo e incluso arroz. También varían según sean artesanales o no, pues cuando lo son su tonalidad cambia dependiendo las especies, frutas (como cerezas o frambuesas), o ingredientes como la miel, que se les adicionen. El lugar común "las prefiero rubias" es igual en las cervezas, pues la mayoría que uno encuentra (en Bélgica, por ejemplo, el 75 por ciento son rubias) son claras con algunos matices dorados oscuros que las dividen en rubias turbias como la Erdinger WieSbier, rubias muy claras como la Lowenbrau y rubias oscuras como la Miller Genuine Draft. Pero también hay unas más claras, las llamada blancas, que se elaboran con trigo. Son de color pálido, de fermentación alta y contenido alcohólico bajo, unos 3,5 grados. Su sabor es ligero pero marcado y refrescante. Una de ellas es la Blanche de Bruxelles. También las hay rojas. Su color proviene de maltas de chocolate o caramelo. Son cervezas refrescantes, con cuerpo, un sabor muy especial y aconsejan tomarlas con platos étnicos. Por último, están las negras, tipo Munich, Ale o Stout, fabricadas con malta tostada, dulces y de alta fermentación. Así que recuerde que en la variedad está el placer y beba todo tipo de cervezas, sin importar que su six pack se transforme en una protuberante barriga .

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

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