No es un unplugged y mucho menos la demostración de que el productor Phil Spector metió las de caminar con su trabajo en el último disco publicado por el cuarteto. Let it be. Naked no es nada de eso. En términos muy escuetos, para 1969, cuando los Beatles comenzaron las sesiones del álbum/documental Get Back (más tarde Let it be), las cosas no iban bien. McCartney odiaba a Yoko Ono, Ono no soportaba las miradas de Harrison, Harrison comulgaba con que los negocios del grupo los manejara Allen Klein, Klein quería enriquecerse con las canciones de McCartney y Lennon, Lennon no aguantaba los arrebatos de McCartney, McCartney le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, Bernabé... En medio de este caos, los Beatles oficialmente dejaron de existir y se le confió al productor Phil Spector la tarea de armar un disco con las cintas que dejaron las infernales sesiones. Spector hizo lo mejor que pudo, y se ayudó con arreglos de cuerdas, coros y efectos que enfurecieron a los ya ex Beatles. Aprendimos a amar el Let it be versión Spector, pero ahora, 34 años después, con dos Beatles muertos, el productor acosado por la justicia, Ono decidiendo por Lennon y el mundo ávido de nuevo material del cuarteto, llega Naked, un álbum que se nos presenta como la manera en que los Beatles querían que fuera el Let it be: sin cuerdas, sin coros, sin diálogos de fondo, sin Dig it, sin Maggie Mae. sin Spector. El disco es todo lo interesante que puede ser cualquier título que permita explorar la intimidad musical del grupo, pero de ahí a tener que pensar que el original es de segunda solo porque McCartney, Starr y Ono lo consideran así, hay un largo trecho (o, mejor, un long and winding trecho). El Let it be es como es, y eso nada ni nadie lo cambia. Y la música de los Beatles es como la grabaron en los sesenta, así nos las presenten en este álbum resultado de 18 meses de remezclas de las cintas básicas. (¿Se demoraron 18 para que sonara 'natural'?)
Así que al Naked hay que recibirlo con beneficio de inventario: apreciar su valor documental y, claro, estético, y considerarlo un emocionante anexo musical a la historia de los Beatles (sobre todo porque es doble, y en el segundo disco hay mucho material legalmente inédito) Pero hasta ahí. Al verdadero Let it be, al que fielmente ha estado con nosotros tantos años, hay que 'dejarlo ser'.
Por contera: las condiciones excepcionales del 69 explican la decisión de remezclar, pero que no nos vengan ahora a decir que tendremos neo-Please please me (porque el original se grabó muy rápido, en un día) o un neo-Sergeant Pepper's (porque faltó redondear su cacareado carácter 'conceptual'). ¿podría pasar? Quieta, Yoko.
Naked
The beatles
emi

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