Germán ferro M.
editorial planeta
142 páginas


Germán Ferro Medina con la paciencia del recolector las fue sacando poco a poco de su estado moribundo. Son palabras al borde de perderse. ¿Cómo no tenderle la mano a berlina, calambur, carcañal, escarcela, fruslería, gandul, lapo, majadero, morriña, pastrana, quicio, sarasa, tremebundo? ¿Cómo despedirse para toda la vida de íngrimo, del portugués íngrime, que significa abandonado, desamparado, en completa soledad? Para detener por unos años el momento del adiós Ferro reúne estos agónicos vocablos en un diccionario dedicado a su querida madre, que se fue muriendo lentamente, como estas palabras.

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