En un hangar de Santa Mónica, Los Ángeles, actores y director de Dunkerque se reúnen con la prensa en medio de aviones Spitfire que, en efecto, volaron en la II Guerra Mundial. Más allá de la maestría de Christopher Nolan, cuya película sobre un episodio poco relatado del conflicto armado causa revuelo y los críticos alaban con razón, llamó la atención la decisión del director por incluir en su reparto a Harry Styles, ex One Direction y fenómeno mundial del pop, y a Fionn Whitehead, un actor joven y desconocido, en uno de sus papeles principales. (Las mejores películas de guerra de la historia)

Whitehead viste sencillo, en tonos oscuros y sobrios, Styles, por su parte, contrasta con una camisa rosa de flecos en el cuello y varios anillos en sus dedos. Caminos y personalidades distintas dejaron su huella en la cinta, y esto le dijeron a SoHo sobre la experiencia.

Para ambos, su primera película es una producción de Christopher Nolan, ¿qué se siente?

Harry Styles: Soy un gran fanático del trabajo de Chris Nolan, así que la sola premisa de trabajar en una de sus películas es un verdadero privilegio. Estar en el set junto a él, aprender de él cada día, ser testigo de su manera de trabajar y contagiarse de la pasión que inyecta a su proyecto es un privilegio. Tan solo estar cerca a alguien así es un honor. 

¿Qué opinión les merece la banda sonora de la película?

Fionn Whitehead: Es increíble. Creo que Hans Zimmer suele hacer un gran trabajo, pero en esta ocasión se ha superado a sí mismo. Lo que hace le suma a la naturaleza incesante de la cinta, es una banda sonora que te ataca constantemente. Adoro la idea del tic-tac del reloj, que te da un sentido de pánico que no se conseguiría de otra forma. 

H.S.: Lo que ha logrado Chris Nolan es inmenso, puso la vara muy alta, y era difícil equiparar la emoción de la cinta desde la música, pero Hans lo ha logrado totalmente. Te rompe los nervios a cada paso. Esto es palpable pues la gente reacciona, quienes han visto la cinta te la mencionan, dicen "es tremenda esta banda sonora", y eso no sucede a menudo. (Siete películas de acción para ver en Netflix)

Harry, da su primer paso en el cine al lado de Christopher Nolan, ¿quiere dejar en claro que su arte trasciende la música?

H.S.: No lo pensé así. Me siento afortunado de hacer parte de este grupo de actores que conforman su proyecto, y orgulloso de haber aportado mi grano de arena en el producto final. Es una historia importante, y adoro lo que Chris hace, y ese es mi enfoque, uno que trasciende mi carrera y mi persona.

F.W.: Quienes trabajan con Chris no lo hacen para hacer declaraciones personales, lo hacen pues lo consideran un realizador increíble, a eso se reduce todo. Sus películas son geniales y la gente se siente atraída por eso y quiere trabajar con él.

Harry, ¿cómo se preparó para actuar, entrenó a escondidas? ¿Y cómo entró? No todo el mundo tiene esa posibilidad...

H.S.: -Risas- Lo sé, ¡quizás simplemente busqué llamar la atención! No, en realidad, no. Supe que Nolan estaba haciendo una película y  me emocionó la noticia, quise verla... Pero también quise hacer parte. Soy fan de su trabajo y de las películas en general. Me fue imposible no querer hacer parte.

¿Fue duro saber que su presencia concentraba atención?, ¿que la gente estaba pendiente de usted?

H.S.: Me es difícil verlo así, creo que nunca he tomado decisiones basándome en cómo pueden ser percibidas o cómo otros las pueden interpretar. Solo sé que es un gran filme.

Fionn, ¿le dijo Nolan por qué lo escogió para este importante rol?

F.W.: Hubo varias razones detrás de la decisión. Él quería a alguien relativamente nuevo, desconocido, joven y británico, y yo cumplo con esos criterios. Y escogió a alguien desconocido para aprovechar que, si bien la separación entre ser soldado y ser actor es clara, se podía aprovechar el paralelo de ser nuevo en las circunstancias y ser lanzado en medio de una licuadora. Fue muy calculado.

Ambos interpretan papeles de alta exigencia física, ¿qué tan tenso fue el rodaje?

H.S.: Ver la cinta se siente como lo que vivimos durante dos horas de rodaje. Fue muy intenso. Sabemos que es incomparable con lo que realmente vivieron los soldados, por eso el enfoque de todos era hacerlo bien, aportar, y olvidar cualquier incomodidad que el rodaje representaba. A la vez, el que fuera así de difícil e incómodo, hizo de la recompensa algo aún mayor. En una cinta así se hubiera notado si el rodaje fue sencillo, y no hubiera valido la pena.  

F.W.: Tenía que ser un rodaje intenso para ser tan fieles como podíamos a la historia. Capturar el sentido de pánico, tan evidente a la hora de investigar el hecho (y de cualquier batalla), exige trabajar muy duro, bajo condiciones terribles, y mucha intensidad. Y fue realizado a la perfección. (Un astronauta analiza películas sobre el espacio)

Nolan evitó apelar a efectos visuales, así que mucho de lo visto en la cinta, lo vivieron ustedes...

H.S.: Eso fue lo más impresionante para mí. Entrar sin concepciones previas de lo que sería, así tuviera consciencia de la escala enorme y ambiciosa y abrumadora del proyecto. Chris tiene esa capacidad de crear un mundo alrededor tuyo, y no hay que actuar mucho, lo hace una experiencia visceral. La actuación es la reacción a todo lo que pasa a tu lado, y como director, Nolan te ayuda así... no quiere verte imaginar un avión, pone el avión en el cielo ahí para que lo veas.

Fionn, ¿qué tanto les interesaba el episodio, qué tanto averiguaron al respecto? 

F.W.: Es muy interesante, todo. Especialmente la evacuación, la historia de la ‘Operación Dynamo‘ es de locos, muy rica en información de la que aprendimos. Los británicos aprendemos de la II Guerra Mundial desde muy jóvenes, y Dunkerque tiene esa importancia como piedra angular de la guerra. Investigar los detalles fue genial, por ejemplo, descubrir que los ingenieros hicieron un muelle con camiones viejos que echaron al agua. Darse cuenta de esa recursividad, de ese instinto para sobrevivir fue sorprendente.

Harry, ¿qué diferencias hay entre el usted cantante y el usted actor? ¿Sintió alguna ventaja por su fama?

H.S.: No sentí ninguna ventaja, de hecho, sabía que estaba fuera de mi zona de confort, algo que disfruto pero que es un reto. El rodaje no se compara a nada de lo que viví hasta ese momento. Siento que son dos ámbitos completamente distintos, en el canto trato de ser yo mismo, expresar lo mío, algo opuesto a lo que se trata en la actuación. Son retos distintos con recompensas distintas.

¿Planea seguir actuando?

H.S.: No, no creo. No lo he pensado mucho. Adoré hacer esto, repetiría esta experiencia, sin duda. El reto, la experiencia, y sentir orgullo al verla, de haber aportado.

La película cuenta la historia de un fracaso, que con algo de perspectiva y tiempo, se convirtió en un punto clave para la victoria final, ¿qué tan importante es dar un mensaje así en tiempos sin matices, en los que se gana o ser es un total perdedor?

F.W.: Lo increíble de esta historia, la razón por la que vuelven a ella, es porque fue un fracaso táctico que se convirtió en el ‘espíritu de Dunkerque‘, una manera de asumir dificultades que estableció el tono para la guerra en el Reino Unido. Ese sentido de comunidad y apoyo frente al peligro es muy importante.

¿Hablaron con sobrevivientes?

F.W.: No, pero visitamos un museo en Dunkerque curado por un francés que tenía 16 años al momento de la invasión nazi. Un lugar increíble lleno de información y artefactos, una experiencia que nos llenó de humildad a todos. Lástima que él no hablara buen inglés.

Han mencionado cómo Nolan los pone en situaciones y los lleva a reaccionar, las escenas bajo el agua se sienten especialmente extenuantes ¿alguna situación en particular que recuerden?

H.S.: Un día de esos, en los que filmábamos en el agua, era difícil ubicarse, saber dónde estábamos. Éramos muchos, había gritos, bombas explotaban, aviones pasaban encima, y uno pensaba "qué rayos está pasando, qué hago aquí". Fue surreal, y difícil no vivirlo con la consciencia de la grandeza que representaba. (8 Secretos de las escenas de sexo de las películas)

F.W.: Uno de los días más agresivos, en cuanto a clima, lo vivimos en la playa. Ese día filmamos la toma en la que un soldado simplemente toma camino hacia el agua y se lanza. Unos podían creer que nadarían hasta Gran Bretaña, otros probablemente sabían que era su fin. Llovía mucho, hacía un frío terrible, el uniforme ya pesaba lleno de arena. Como debía ser.

En Dunkerque sus personajes bailan en un línea fina entre colegas y enemigos, ¿prepararon algo?

H.S.: Fue entretenido hacerlo sin repasar demasiado. Vimos el guion tomar vida en las grabaciones. Uno no puede ver la tensión en la página, ni sentirla de la misma forma. Los personajes reaccionan de forma distinta a lo que les sucede: uno trata de reaccionar con compasión y salvar a cuantos pueda, y otro más egoísta que trata de salvarse a toda costa, y, a fin de cuentas, ambos quieren ir a casa. Parten de esas nociones de lo que deben ser como soldados, y lo que creen que la guerra es, y bajo esas circunstancias extenuantes todo se ve reducido a poder ‘volver a casa‘. 

F.W.: También, dentro de lo que investigamos, supimos de una regla no escrita entre soldados, según la cual los muchachos trabajaban juntos, sin decirlo, lo hacían por seguridad. Pero las circunstancias también revelan un instinto de supervivencia fuerte, que puede llegar a lugares oscuros, lo cual es comprensible.

 

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