Escribo esta columna por petición de las directivas de SoHo. No soy lector habitual de esta publicación. Para expresar las siguientes ideas me dieron a conocer las tres últimas ediciones. De aquí parten mis reflexiones.
Por la diversidad de contenidos y enfoques, SoHo carece de fondo e identidad periodística. ¿Es una revista de información? ¿De interés general? ¿De divulgación? ¿De conocimiento? ¿De celebridades? ¿De porno? ¿De diversión? ¿De qué? Sin duda, su forma es de calidad, buena impresión y buena diagramación, pero sus contenidos no tienen norte. Seguramente, y esto solo lo puede responder Felipe López, dueño de SoHo, Semana y otras más; él solo puede explicar cuál es el fondo y norte de su revista.
Por lo visto, su estrategia, sin clara definición periodística, ataca y agrede a quienes piensan distinto a su dueño, director y columnistas, un claro ejemplo de los nuevos totalitarismos del infoentretenimiento, de las viejas castas que pontifican de todo sin dejar espacio a la opinión contraria; renuncian al periodismo profesional y se quedan en comedia. SoHo tiene dinero, pero no ideas; color, pero no compromiso; público, pero no lectores.
El libre ejercicio periodístico, consagrado por la Constitución y que debe ser defendido por todos los comunicadores, no se debe confundir con la intención de asegurar la circulación y mejorar las ventas pisoteando valores sustanciales de los demás, ridiculizando creencias y trivializando los hechos a través de una supuesta pelea entre los que se declaran libres, amplios de mente y desprovistos de prejuicios, frente a los que ellos mismos señalan de retrogrados, reaccionarios o intolerantes.
Esta manera de hacer periodismo es rentable al corto plazo. Su dueño debe estar feliz, pues ya no suena únicamente con Semana, sino también con SoHo, pero sí debería hacer cuentas de mediano y largo plazo. ¿Qué luces le aporta esta tendencia editorial a los problemas de convivencia y tolerancia de los colombianos? ¿Piensa seguir basando su estrategia comercial con la agresión a los demás?
Las revistas de mayor circulación y prestigio en el mundo no utilizan esta clase de estratagemas para sonar en el público o aumentar ventas. People, por ejemplo, revolucionó el llamado periodismo de la personalidad, añadiendo interés humano a las historias. Life fue la primera que contó historias a través de fotografías, exploró el ensayo fotográfico y se convirtió en la revista más popular de Estados Unidos. ¡Hola!, revista de España que generó un estilo único, con noticias amenas y centradas en los personajes públicos y de la realeza, fue fundamental para el crecimiento del segmento de revistas de celebridades.
Son algunos ejemplos de lo que se puede hacer, de lo que han hecho publicaciones de millones de lectores, sin necesidad de ofender, sin recurrir a montajes rastreros, por eso los editores de People creen que la verdad no debe ser cruel y descuidada. "Parte de nuestra responsabilidad no es solo hacia el lector sino hacia los entrevistados. No basta con decir la verdad. También tenemos que ser cuidadosos, tener buen gusto y ser bondadosos".
Espero que estas opiniones sirvan de algo, no simple lavada de manos de los editores frente al público, porque otorgar espacios de opinión no garantiza la pluralidad y tolerancia si falta la firme convicción de reconocer los puntos de vista de los otros y, como producto de esto, reflexionar sobre los propios.

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