Ya no sólo se trata de ser el mejor atleta o lograr el tan ansiado título. También hay que ganar dinero, y mucho.

Por lo menos ese es el objetivo de la mayoría de los grandes inversionistas que han invadido los despachos en el mundo del fútbol, baloncesto, fútbol americano o críquet, desde Estados Unidos hasta India.

Y como si no fuera suficiente el dinero que gastan en sus respectivos clubes, sus fortunas también les alcanza para darse el gusto con algunos caprichos que la mayoría de la población ni se los puede imaginar.

Estos son algunos de los más extravagantes.

Más grande que Nueva York y Los Ángeles

El mayor accionista del club de fútbol inglés Arsenal, el estadounidense Stan Kroenke, invirtió unos US$8 millones en fichar al egipcio Mohamed Elneny en el pasado mes de enero.

Image caption El rancho que compró Kroenke se encuentra en el estado de Texas.

Pero el dinero gastado en el más reciente refuerzo del equipo parece insignificante en comparación con su última adquisición, un rancho que costó US$750 millones.

Kroenke, quien también es dueño de los Rams de Los Ángeles de la NFL y otras franquicias en el deporte estadounidense, posee ahora tierras que cubren más de 3.500 kilómetros cuadrados, un territorio que es tres veces más grande que el área que abarca la ciudad de Los Ángeles y más de cuatro veces el tamaño de Nueva York.

Lo importante es el espacio

Cuando el hombre más rico de India, Mukesh Ambani, anunció que construiría una casa para su familia pocos se pudieron imaginar la magnitud del nuevo hogar.

Considerada la casa más costosa del mundo, con un valor de US$1.000 millones, la construcción se levanta 27 pisos y más de 37.000 metros cuadrados.

Tanto el fundador de una de las franquicias más populares de la Liga Premier de críquet en India, los Mumbai Indians, como su esposa y tres hijos disfrutan de un estacionamiento subterráneo de seis pisos y 160 vehículos, tres helipuertos y disponen de 600 empleados a su servicio.

En contacto con el mar

Al propietario del Chelsea, Roman Abramovic, le gusta salir a navegar. Para poder hacerlo se construyó un yate llamado Eclipse.

Y lo cierto es que el nombre le hace justicia al tratarse del yate de lujo más grande del mundo.

La embarcación, que costó unos US$2 mil millones, ofrece una piscina de 16 metros, espacio para tras helicópteros y una pista de baile.

Por su fuera poco, el multimillonario ruso también personalizó un Boeing 767 para utilizarlo como su propio medio de transporte.

En el aire

Pero Abramovic no es el único magnate del deporte al que le gusta volar.

También lo hace su homólogo del Leicester City, el tailandés Vichai Srivaddhanaprabha, quien en varias ocasiones se ha desplazado al estadio del actual campeón de la Liga Premier en su propio helicóptero.

Srivaddhanaprabha también es dueño del primer jet privado G650 que fue fabricado por la firma Freestream Aircraft, el cual costo US$72 millones.

Lejos de Old Trafford

En 2005 el estadounidense Malcolm Glazer adquirió el Manchester United por más de US$1.000 millones gracias a un préstamo que pidió sobre los activos del propio club.

La medida causó un rechazo generalizado entre los aficionados del United, quienes temieron por el futuro del club ante la falta de conocimiento de Glazer y sus hijos en el deporte del balón.

Lo cierto es que los diablos rojos siguieron ganando pese a que Malcolm Glazer, quien murió en 2014 a los 85 años, nunca puso un pie en el estadio Old Trafford para mirar un partido.

De aficionado a dueño

En 2014, el exdirector ejecutivo de Microsoft Steve Ballmer buscó una forma de entretener su tiempo ingresando en el mundo del deporte profesional de Estados Unidos.

Image caption Ballmer siempre ha sido un aficionado del baloncesto.

Y lo hizo por la puerta grande.

Ballmer adquirió el equipo de baloncesto Los Clippers de Los Ángeles por casi US$2.000 millones, siendo el mayor precio jamás pagado por un club de la NBA, la liga profesional de Estados Unidos.

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