Francamente no entiendo esa mala fama con la que cargan esas pobres mujeres popularmente conocidas como suegras. No sobra tenerles un poco de consideración. No solo tuvieron que criar a sus propios hijos, con los que ahora seguramente estamos encartadas nosotras, sino que además muchas veces deben lidiar —según ellas— con nueras egoístas y territoriales, quienes, no contentas con haberles “quitado” a sus retoños, ahora también quieren suplantarlas en todas sus funciones. Las que lo han intentado saben que no es fácil liberarse del lastre que es el sentimiento de abandono de una mujer cuya única función, al parecer, es fastidiarle la vida a usted. En todo caso, la experiencia de sobrevivir a una suegra no siempre es divertida.

Mi teoría, advierto que muy personal, es que las suegras se resisten a ceder su espacio y por ello desatan en ocasiones verdaderas batallas campales por recuperar el terreno que, sienten, han perdido. Aclaro que sería injusto hablar solo sobre las madres de ellos. Tan perversas pueden y suelen ser también las que, por nuestra culpa y cuenta, les tocan a ellos: nuestras propias madres. Estoy convencida de que por la televisión y la cultura de la popular telenovela —con sus villanas impotables y sus heroínas imposibles de imitar— todo esto ha hecho aún más difícil las relaciones con nuestras “adoradas” suegras, que no se resignan a que sus hijos no son príncipes de verdad y que, en un mundo perfecto, habrían terminado con una Leonela de esas y no con usted. Bolígrafo en mano: ¿qué tipo de suegra conoce (padece) usted?

 A continuación, gracias a (o por culpa de) la TV, una selección de las más temibles.

1. La estilo Topacio. Es la que la nuera cree que es ciega o que está tan ciega de amor por su hijo que por eso se las perdona todas, convirtiéndose, para nuestro horror, en su alcahueta y cómplice. 

2. La estilo El último matrimonio feliz. Esta suegra es la que tiene tantos problemas en su propio matrimonio que se entromete en el suyo tan solo para desquitarse de lo que no es capaz de hacer en el propio. 

3. La estilo Los ricos también lloran. Es la que se queja de todo. De manejar un Mercedes en vez de un BMW, de vivir en Rosales en vez de Santa Ana, de haber ido de vacaciones a St. Maarten en vez de a St. Tropez, de tenerla a usted de nuera en vez de a Kate Middleton… 

4. La estilo Quién quiere ser millonario. Para esta suegra, usted es la culpable de que su hijo no progrese. Menos aún en lo económico, que es lo que realmente le importa. Para ella, usted no es más que un saco roto, un barril sin fondo y la razón principal por la cual la plata de su hijo no alcanza… también para ella.

5. La estilo El radar. Esta suegra tiene demasiado tiempo libre en sus manos y por eso no se le escapa ni la movida de un catre. Pero no de su propia casa, sino de la suya. Es la chismosa que sabe exactamente qué desayunó su hijo esa mañana, si le quemó las tostadas o no. La que, para el efecto, se hará la mejor amiga de su empleada para poder sacarle información y uno que otro trapito sucio a usted en la cara cuando lo amerite la ocasión.

6. La estilo Pasiones secretas. Es tan imprudente que no tendrá inconveniente en preguntarle delante del que sea cómo le va con su esposo —es decir, su hijo— en la cama. No se preocupe demasiado, esta suegra, aparte de metida, es absolutamente inofensiva. Realmente habla de todo aquello que ya no hace en su propia casa… mejor dicho: “Lo que el viento (y la disfunción eréctil de su marido) se llevó”. 

7. La estilo El clon. Es la que hace lo que sea por que usted termine siendo igual que ella. Obviamente mientras usted intenta ganar puntos con ella, hace que los pierda todos con su marido porque ninguno quiere terminar casado con su mamá.

8. La estilo La madre. A ella no le interesará ser suegra de nadie sino una verdadera segunda madre para usted. Hasta ahí todo bien hasta que empieza a regañarla en público, a castigarla de vez en cuando, a vigilar lo que come y hasta apartarla de las que ella considera “malas amistades”. Y aunque sus intenciones son buenas, sus tácticas son tan malas que terminará deseando ser huérfana. 

9. La estilo La maldición del paraíso. Portadora por excelencia de malas noticias. Es la que llega sin anunciar, a la que siempre le pasó algo “terrible” de camino a verlos, la que abre todas las conversaciones con alguna tragedia que le haya pasado a ella, a un vecino o a algún familiar que usted ni siquiera conoce. Lo importante es sonar trágica y hacerse la afectada para concentrar toda su atención y la de todos en su casa. 

Solo pido sabiduría para ser una buena suegra algún día y nunca engrosar la larga lista de suegras terribles que, por espacio, tan solo alcancé a empezar.

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.