La primera temporada de Saturday Night Live, y Saturday Night Live en general, es toda una declaración de principios. Por supuesto: hay que ponerse en contexto. Es 1975. La NBC necesita un programa cómico y musical de televisión, en la tradición tan norteamericana de The Colgate Comedy Hour, The Ed Sullivan Show y Your Show of Shows, y le pide al experimentado productor canadiense Lorne Michaels que se invente uno que de paso contenga el espíritu de los tiempos. ¿Cuál es el espíritu de los tiempos? La sospecha de que todas las luchas por los derechos civiles, que alimentaron a la generación que respiró los años sesenta, habían sido en vano: Estados Unidos se dirigía, como una vaca al matadero, hacia una era de la que no ha podido escapar: la era narcisista, despiadada y cínica encarnada por el presidente hollywoodense Ronald Reagan.


Saturday Night Live es, entonces, la resistencia: la sensación de que, acribillados los dos hermanos Kennedy, Malcolm X y Martin Luther King, arrinconados los líderes que quedan, la protesta queda en manos de los comediantes y de los músicos. Y ahí, en esa sucesión de sketches que van desde la caricatura política hasta los absurdos cuadros de costumbres, están los principales humoristas del momento: Chevy Chase, Dan Aykroyd, John Belushi, Gilda Radner, George Carlin, Richard Pryor, Andy Kaufman, Lily Tomlin, Peter Cook y Dudley Moore. Y, en aquellos paréntesis de canciones que en verdad dan en el blanco, están los músicos más valientes que han sobrevivido al paso de las décadas: Paul Simon, Randy Newman, Leon Russell, Patti Smith y Kris Kristofferson. Y hasta ahora es 1975. Y hasta ahora es la primera temporada.

 Saturday Night Live, con su atmósfera neoyorquina, con sus altas y sus bajas, ha sido la resistencia norteamericana de los pasados 35 años. Los principales comediantes han pasado por ahí, por supuesto, para denunciar las pequeñas ridiculeces que se han ido abriendo paso en nuestras sociedades de estos tiempos. Y los cantantes, que se han jugado la vida canción por canción, han dado un paso al frente en los estudios de la NBC con la sensación de que todos los que tengan algo que decir en el mundo anglosajón deben necesariamente pasar por ahí. Piensen en los actores más interesantes de estos años: han estado en el programa. Hagan una lista de los músicos que respetan: seguro que han ocupado el escenario de siempre para promocionar su último álbum.

Cada generación, de los setenta hasta hoy, siente que el elenco que hacía Saturday Night Live en su época ha sido el mejor de todos. Tengo la sensación, a punta de haberlos seguido con cuidado, que han sido uno solo: Eddie Murphy, Bill Murray, Billy Crystal, Martin Short, Christopher Guest, Adam Sandler, Chris Rock, Dennis Miller, Mike Myers, Will Ferrell y Tina Fey son, sin duda, parte de una misma raza.

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