1. ¡Suerte, las pelotas! Me fastidia cuando se habla de la lotería de los penales. Es lo mismo que si un jugador que remata un tiro libre tres metros por arriba del travesaño tuvo mala suerte. Los penales no son cuestión de azar sino de capacidad.

2. El arquero debe tener la personalidad para transmitirle con la mirada al pateador que toda la responsabilidad es de él. En el subconsciente popular, el tipo que patea siempre tiene la obligación de convertir y eso hay que hacérselo sentir.

3. Un consejo para los arqueros es que tengan paciencia para saber esperar hasta el último momento antes de decidir el lugar a donde van a tirarse. Muchos cometen el error de moverse antes de que el rival llegue al balón.

4. La potencia de piernas es fundamental ya que en una fracción de segundo tiene que dar un paso y salir a buscar la pelota. Eso lo perfeccioné entrenando: el jugador me decía a qué lugar lo iba a patear, pero eso significaba una mayor exigencia para mí porque los remates iban muy cerca de los palos y atajarlos era casi imposible.

5. Para el rival no es lo mismo ejecutar el primer penal que el último. En los momentos decisivos, el pateador nunca improvisa sino que muere con la suya. Contra Italia, en el mundial del 90, Aldo Serena, que no era un jugador dúctil, cobró el último de su equipo y metió un cañonazo cruzado hacia mi izquierda, como era lógico en él. Yo adiviné y atajé.

6. Siempre es valioso estudiar a los contrarios. En 1990 no había internet, pero teníamos a Carlos Bilardo, que era el internet del momento. Tenía información de todos los jugadores del mundo.

7. Puede ser contraproducente conocer demasiado al rival. Me ocurrió con Maradona. Yo sabía que Diego ponía siempre la pelota hacia mi derecha. Y lo peor es que él sabía que yo sabía. Me devoró la ansiedad y decidí botarme hacia mi izquierda pensando que lo estaba engañando, pero Maradona hizo la suya y el balón entró despacio por su lugar preferido.

8. Según el puesto que ocupa en la cancha el ejecutante es más fácil o difícil intuir a dónde va a patear. Los defensores centrales son tipos grandes, poco habilidosos y su expresión corporal le envía una información extra al arquero.

9. Cada arquero tiene un lugar preferido para tirarse y esa información no debe saberla el rival. Yo me sentía cómodo arrojándome hacia la izquierda porque soy derecho y mi pie de apoyo es el zurdo. Eso mismo me ocurre hoy en mi trabajo como conductor de televisión, me gusta más mi perfil izquierdo que el derecho, son mañas…?

10. El secreto más íntimo que me permitió atajar tantos penales tiene que ver con una ceremonia que cumplía antes de cada definición. Nació en el partido contra Yugoslavia en el 90 y fue consecuencia de una necesidad fisiológica porque en los mundiales, después de jugar 120 minutos, un jugador no puede abandonar la cancha. Esa tarde yo quería orinar y se me ocurrió pedirles a mis compañeros que me rodearan para poder hacerlo en un costado del área sin que nadie lo advirtiera. Ese día ganamos y contra Italia hice lo mismo. Así fue creciendo una cábala que me acompañó durante el resto de mi carrera.

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