Este año, el arte hizo historia cuando Kenneth Griffin compró la pintura más cara de todos los tiempos: pagó 300 millones de dólares (más de 900.000 millones de pesos) por Interchange, obra realizada en 1955 por el artista holandés Willem de Kooning.

Tras la compra, Griffin no colgó el cuadro en su casa ni lo sumó a su colección privada, sino que se lo prestó al Instituto de Arte de Chicago para que cientos de personas lo puedan ver a diario.

¿Se está preguntando quién diablos es ese tal Griffin? Nacido en Florida hace 47 años, es el fundador del gigantesco fondo de activos Citadel y su fortuna se estima en 7300 millones de dólares (no se la convertimos a pesos para que no se ponga a llorar).

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